I'm back! Perdón, pero otros proyectos me han tenido ocupada los últimos días
Sigamos con el "día después"...
Capítulo 13“Acabo de pedirle sexo a Derek.”Sin saber cómo, fue capaz de teclear eso en su BlackBerry tras despedirse de la niñera y comprobar que Emily dormía. No había pasado ni un minuto cuando su teléfono vibró.
“No estoy para chistes Mer. Tengo una operación en 15 minutos.”¿Cómo le decía a Cristina que no era ningún chiste? Estaba mareada, se dejó caer en la cama boca arriba e intentó de nuevo teclear algo coherente. ¿Era ella o las teclas se habían vuelto más pequeñas?
“He salido a cenar con él. Y ahora estoy borracha. En la cama. Y sóla.”Esta vez ni siquiera pasaron 30 segundos. Meredith dejó que el teléfono vibrase durante unos segundos más y contestó. O al menos lo intentó. El grito de Cristina a través del altavoz le atravesó el cerebro y retumbó en el interior de su cráneo.
“¡¡¡¿Quieres dejar de hacer el imbécil?!!!”
“No grites Cristina…por favor.” Meredith se reolvió en la cama, buscando una postura más cómoda.
“¿Por qué has salido a cenar con él?”
“He tenido un mal día.”
“Siempre haces cosas estúpidas cuanto tienes un mal día.”
“Lo sé.”
“¿Qué estás haciendo?”
“No lo sé Cristina. Sé que estoy borracha…y…y…”
“¿Y qué?”
“Que sigo enamorada de ese capullo.”
“Dime algo que no sepa.”
“Está…diferente…y…cuando me besa no puedo…”
“¿Te ha besado? Peor aún…¿le has besado tú?”
“Sí…una vez…no…” Meredith empezó a contar mentalmente usando los dedos de la mano. “Tr…tres veces…creo...o cuatro…”
"Has perdido la cabeza. Ha llegado él, con su pelo, su sonrisa, sus ojos y…todas sus cosas y te has vuelto loca…Meredith…¿Meredith?”
Pero Meredith estaba ya dormida, enredada entre el edredón, con el teléfono entre los dedos y en sus sueños, aquella noche, aparecieron muchos más besos. Besos del pasado, el beso en el parque, Derek besándola dulcemente en la puerta de casa, y otros besos que no habían ocurrido, que aún estaban en el futuro. Un futuro cada vez más cercano.
Ni la ducha prácticamente fría que se había dado esa mañana ni todo el café del mundo podrían hacer que su día mejorase. Su estómago tenía vida propia y parecía que un martillo le estaba golpeando las sienes constantemente y sin descanso. Sólo había algo que podría alegrarle el día. Conseguir escapar de Neurocirugía. Por eso, en cuanto se cambió, buscó a Jed Warwick, su mejor amigo allí en Boston, y Jefe de Residentes.
“Jed, necesito un favor.”
“Hola Mer…”
“Sácame de Neuro hoy…por favor.”
“¿Por qué?”
“Porque lo necesito. Por favor…”
“Pero…si es Neuro…tu Neuro…¿dónde quieres ir?”
“Dónde sea…”
“No tengo huecos Meredith…y no puedo cambiar a nadie de especialidad.”
“Por favor Jed, por favor…me quedo contigo en cardio. Me da igual si no hago nada. Miraré.”
“Estás muy rara hoy. Más de lo normal…¿Qué tal con Shepherd?”
“No me lo nombres.”
“¿Estás huyendo de él?”
“¿Yo? ¿Por qué dices eso?”
“Porque de repente apareces por aquí, y me pides desesperada que te saque de Neuro, TU ESPECIALIDAD, y nunca me habías pedido eso. Y ese Shepherd…es…
Shepherd, ¿no?”
“Sí…es ese
“Shepherd”. Pero hoy…no quiero verlo.”
“¿Qué has hecho?”
“¿No he hecho nada?”
“Venga…cuéntamelo…yo te lo conté cuando me tiré a la de Pediatría…”
“¿Por qué das por hecho que alguien se ha tirado a alguien?”
“Porque tu
“Shepherd” viene por ahí, con una sonrisa reluciente que no le cabe en la boca y creo que te está mirando el culo.”
Meredith se giró, con tanta fuerza, que su coleta golpeó a Jed en la cara. Cogió un historial del carrito, sin siquiera mirarlo, hizo como que lo estaba leyendo, y empezó a caminar con prisa hacia el lado opuesto del pasillo, intentando no mirar atrás. Estaba demasiado avergonzada como para siquiera mirar a Derek a la cara.
“Tío…¿qué le has hecho?” preguntó Jed cuando Derek llegó a su altura.
“Nada. Pero creo que se ha vuelto a enamorar de mí…”
“¿Estás seguro?”
“Segurísimo. Oye, ¿me puedes hacer un favor?”
“A mí no me metáis en vuestros líos…Yo paso.”
“Te ha pedido que la quites de Neuro hoy, ¿verdad?”
“¿Cómo la sabes?”
“La conozco demasiado bien…”
“¿Quieres que la ponga de nuevo contigo?”
“No, no…pero tengo una operación en media hora" Derek consultó su reloj. "A las diez mándale un busca y dile que necesito su ayuda.”
“Estáis los dos chiflados.”
“Tal vez…pero me gusta operar con ella. Necesito operar con ella. ¿Me harás el favor?”
“Sí, sí…no te preocupes.”
“Te debo una Jed. Gracias.”
Una hora y media más tarde, Meredith entraba al quirófano 3, en contra de su voluntad, pero sabiendo que delante de residentes y enfermeras Derek no iba a intentar hacer nada. Aunque sabía que debajo de la mascarilla, él estaba sonriendo, y lo notaba en sus ojos. Estaban más alegres y brillantes de lo habitual. Se limitó a hacer su trabajo. Ayudó a Derek, e incluso le permitió que ella cerrase y finalizara la cirugía. Y aunque Meredith no era consciente del pequeño truco de Derek para hacer que entrase a operar con él, si que sabía que estaba ahí porque quería tenerla cerca para poder molestarla y acosarla durante todo el día. Y no se equivocó, porque Derek la estaba esperando en el pasillo. Ella intentó ignorarlo, decidió usar las escaleras en lugar del ascensor, para evitar compartir cualquier espacio cerrado con él, pero fue inútil.
“¿Ahora usas las escaleras?”
“¿Qué quieres?”
“Después de lo de anoche…¿no vamos a hablar?”
“¿Y qué quieres que diga si ya lo dijiste tú todo?”
“Lo sé. Te dejé sin palabras.”
“Mira Derek…” Meredith paró de golpe en el descansillo, y Derek casi choca con ella. “Te agradezco que…gracias…por no aprovecharte…anoche. Gracias.”
“¿Y?”
“Y…nada más.”
“¿No recuerdas nada de lo que te dije anoche?”
“Vagamente.”
“Mer…me pediste sexo y te dije que no. No se acaba el mundo.”
Se oyó una puerta cerrarse varios pisos más abajo. Meredith empujó a Derek contra el rincón y le tapó la boca con la mano.
“Uy…ahora eres tú la que me acosa.”
“¿Podemos olvidar lo que pasó anoche, Derek?”
“No tengo la intención de hacerlo. Yo ya te dije todo lo que tenía que decirte Meredith. Ahora te toca a ti.”
“Y…¿qué se supone que debo decir?”
“No tienes que decir nada.”
Meredith aún seguía con las manos apoyadas contra el pecho de Derek, sujetándole contra la pared e impidiéndole cualquier movimiento. O más bien, Derek estaba demasiado a gusto como para moverse. Meredith empezó a barajar en su cabeza, rápidamente las posibilidades que se le presentaban ante ella. Podía bajar las escaleras, dejarle allí y seguir jugando. Durante otro mes más, y otro, y otro. También podía decirle que sí, que le quería pero que no le perdonaba y que jamás lo haría. O tal vez podía simplemente besarle y dejarse llevar y ya averiguaría más tarde lo que podía pasar. Sí, definitivamente la idea del beso era la mejor. Volver a besarle de nuevo era algo que deseaba hacer.
A Derek le pilló desprevenido. De repente, los labios de Meredith presionaban los suyos con fuerza, buscando un hueco por el que entrar en su boca, y echó su pequeño cuerpo por completo contra el suyo, mientras sus delgados dedos se deslizaban por la nuca y se enredaron en su pelo. Y Derek decidió, ponérselo fácil. Ya estaba cansado de jugar con ella, y con él mismo. En cuanto sintió la lengua de Meredith rozando sus labios, los abrió por completo, dejando que la suya le diera la bienvenida. La agarró con fuerza de las caderas, y la subió a horcajadas sobre él, aprovechando para girarse y apoyarla contra la pared, en la que segundos antes, Meredith le tenía atrapado.
Sólo se separaban para coger aire, respirar y volver a empezar. Habían pasado demasiados años y sentían en un solo minuto, la necesidad de recuperar el tiempo perdido. Meredith apretó sus piernas con fuerza alrededor de la cintura con Derek, se movió un poco y notó contra su vientres que Derek estaba dispuesto a continuar aquello, aunque fuese en medio de las escaleras del hospital.
“Derek…” Meredith no tuvo más remedio que abandonar los labios de Derek momentáneamente. Pero entonces él, encontró mucho más divertido besarle el cuello. “Escucha…para.”
“No…no voy a parar Meredith…”
“Esta noche…” Meredith sintió como todo su cuerpo temblaba cuando la lengua de Derek se escondió tras su oreja. Se quedó prácticamente sin aliento. “De…Derek…esta noche…una cena.”
“Sí sí…después de esto…”
“No…primero…cenamos…te la debo.”
Derek paró, sacó la cabeza de su escondite, y miró a Meredith a los ojos, sin poder ocultar una enorme sonrisa de satisfacción.
“Vale…y luego…”
“Luego…ya veremos…”
Derek comenzó a besarla de nuevo, y Meredith volvió a perderse de nuevo dentro de su boca, hasta que sintió algo que vibraba junto a su estómago. El teléfono.
“No lo cojas…”
“Tengo que cogerlo…puede ser…importante.”
Derek la ayudó, y Meredith volvió a estar de nuevo en el suelo. En la cruda realidad. El teléfono era del colegio de Emily. Meredith se alejó unos metros de Derek. La vió caminar nerviosa en menos de dos metros cuadrados, de un lado a otro, y sólo decía
“Sí”,
“De acuerdo”,
“ahora mismo”. Cuando colgó la expresión de su rostro había cambiado por completo. La sonrisa se había esfumado, y sus ojos eran el vivo reflejo de la angustia.
“Tengo que…tengo que ir a buscar a Emily. Tiene fiebre muy alta y…dice que le molesta la luz…yo pensaba que sólo estaba resfriada y parecía que no tenía nada más pe…pero y si…y si es otra cosa...no sé, neumonía o no, no tenía tos... ¿Y si me la quitan? Soy una madre horrorosa...”
“Oye…ven aquí.” Derek la abrazó y la apretó con fuerza contra su pecho, intentando calmarla. “Seguro que no es nada. Una gripe nada más. Iremos a por ella y…la traeremos aquí. Su madre es la mejor cirujana de todo Boston…no le va a pasar nada. Y me tienes a mí…así que no te preocupes.”
* No os asusteis. No me voy a cargar a Emily. El único objetivo de esto es obtener altas dosis de Derek siendo mono hasta que se nos caiga la baba.