Sólo daremos un premio dado que hay muy poquitas entradas...
ORO para merder_85 por el fanfic CTítulo: "Mírame"
Personajes/Parejas: Meredith y Derek
Sinopsis: Tras el accidente del ferry Derek y Meredith no pasan por su mejor momento. Ella está encerrada en sí misma y Derek aún no sabe ni entiende por qué dejo de nadar. Ya no sabe si puede seguir respirando por ella. ¿Tendrá Meredith el valor de enfrentarse a él y contarle la verdad?
Advertencias: Está basado en la escena de la caravana del final del 3x21, así que cero spoilers xD
Notas de Autor: El objetivo de este fic era básicamente que Derek dejara de mirar al techo como si fuera tonto. Obviamente, Shonda no es capaz de escribir una conversación normal entre Meredith y Derek que ocupe más de medio folio, pero para eso estamos aquí. Para relatar la conversación que debieron tener, y que nunca han tenido, y si la han tenido, la señora Rhimes fue demasiado vaga como para ponerse a escribirla.
Total Palabras: 1722
[spoiler]
“No sé si quiero seguir respirando por ti…”A Derek le dolieron cada una de esas ocho palabras, igual que a Meredith se le clavaron en el corazón al escucharlas. El estómago se le apretó tan fuerte, que dudaba que pudiera seguir respirando si continuaba un minuto más allí. Y él…él seguía mirando al techo. Quería irse a su casa y llorar. Hacerlo sóla. Ya se humilló frente a él una vez y no sirvió de nada. No estaba dispuesta a hacerlo ahora. No volvería a suplicar. Si quería quedarse allí mirando al techo como un idiota que lo hiciera, pero ella se iba.
Se abrochó el sujetador y recogió el resto de su ropa. Se vestiría fuera. Si él no quería seguir respirando por ella, ella no quería que la viera en ese estado. Porque sabía que en cuanto subiera a su coche, la Meredith fuerte y orgullosa que estaba intentando ser en ese momento desaparecería, y daría paso a una Meredith débil y asustada.
“Espera…Meredith…no te vayas…por favor.”
La lluvia se intensificó, y las gotas comenzaron a golpear con fuerza contra la claraboya del techo. Meredith, aún medio desnuda, se giró, y encontró a Derek sentado en la cama, con la cabeza escondida entre las piernas. ¿Estaba llorando? Él nunca lloraba, no al menos delante de ella. No, seguro que se lo había imaginado.
“¿Qué quieres?”
“Vamos a hablar…” -seguía sin mirarla.
“¿No me has dicho ya suficiente?”
“Tu no lo entiendes Meredith.”
“¿Qué es lo que no entiendo? ¿Qué no quieres estar conmigo? Porque si es así, dilo…dilo ya Derek.”
“Tu eres lo que más quiero en esta vida Meredith…como puedes decir eso…”
“Porque me lo acabas de decir…”No se si quiero seguir respirando por ti…” ¿Era así, no?”
“¡TE SAQUÉ DEL AGUA MEREDITH!!!...Estabas…tu piel era azul, estabas fría como el hielo, tu cuerpo…no respondía…estabas muerta Meredith, muerta en mis brazos.”
Muerta. No lo ha olvidado. Durante más de una hora estuvo literalmente muerta. Al recordar esos sesenta minutos de miedo y confusión un ligero temblor sacudió su cuerpo, dejó caer de nuevo su ropa al suelo, y caminando despacio, se sentó en el borde de la cama, dándole la espalda a Derek. ¿Por qué no podía confiar en él? Debía hacerlo. Debía confiar en el hombre que amaba.
“Meredith, vamos a tener esta conversación, y la vamos a tener ahora…”
“Está bien…¿qué quieres que te diga?”
Meredith sintió como Derek se estaba moviendo tras ella. Unos segundos después, con el pantalón de pijama puesto, se sentó junto a ella. No se miraron en ningún momento. Derek miraba al suelo, y Meredith…ella simplemente miraba al infinito, intentando encontrar en el vacío una respuesta a lo que pasó aquel día.
“¿Por qué no nadaste?”
“Si nadé…lo hice Derek.”
“No lo hiciste…y quiero que me digas por qué.”
“Si que nadé…”
“Meredith…joder!…deja de mentirme por favor…deja de hacerlo.”
Derek hundió su rostro aún más en el suelo, y se llevo las manos a la cabeza desesperado. No podía soportar escuchar una y otra vez de los labios de Meredith esa mentira. Se levantó y comenzó a caminar nervioso por el pequeño cuarto de su caravana. El sólo quería una maldita respuesta y ella no se la daba.
“Necesito que me cuentes por qué no nadaste…y yo…yo te explicaré por qué no puedo seguir respirando por ti.” –se cruzó de brazos y apoyó su espalda contra la pared, observándola a ella fijamente.
Pero Meredith no veía a Derek. Veía el agua de la bahía, fría y transparente, alrededor de ella, consumiéndola poco a poco. Cerró los ojos durante un segundo, y sintió como se hundía de nuevo, muy despacio, hasta el fondo.
“Nadé...al principio nadé. Quería salir de allí, pero no podía. El agua estaba tan fría…eran como si mil cuchillos se clavaran en mi piel. Intenté pedir ayuda, pero ningún sonido salió de mis labios. Y…y…fueron dos segundos Derek…te juro que fueron dos segundos…yo sólo era alguien normal y corriente…según mi madre eso es lo que yo era. Pensé que a nadie le importaría que yo desapareciera…que yo dejara de existir…pensé en qué podría pasar si simplemente me quedaba quieta…y dejaba de nadar…pero esos dos segundos se convirtieron en cinco…luego en diez…”
“¿Y no se te ocurrió pensar que a mi si me importaba que desaparecieras?”
Derek no gritó. De hecho, Meredith tuvo que hacer un gran esfuerzo para entender sus palabras. Esa preguntó se escapó de sus labios, casi en un susurro, mientras la voz le temblaba al hablar. Claro que a Derek le importaba…ella siempre había sabido eso.
“Si lo pensé…pero no sé por qué…a veces me paro a pensar, y aún no comprendo por qué las palabras de mi madre, en ese momento, pasaron por encima de lo que yo sabía que sentías por mí…no lo sé Derek. Sólo se que ese fue mi último pensamiento antes de…que todo desapareciera.”
“Cuando te saqué del agua…estabas helada…sin vida…te tenía entre mis brazos y no sabía que hacer…durante el camino al hospital…en la ambulancia…el ferry, todas las víctimas del accidente, los miles de heridos…toda esa gente me importaba una mierda…yo sólo intentaba hacer que mi novia volviera a respirar…necesito que lo entiendas Meredith…lo…lo necesito…”
De nuevo esos suaves susurros brotando de sus labios. Mitad frustración, mitad sollozo. Con la espalda aún apoyada contra la pared, Derek se deslizó y fue cayendo, hasta que se sentó en el suelo. Inclinó la cabeza y miró al techo. Otra vez.
“Yo estoy aquí por ti Derek. Tu fuiste el qué me hizo volver. Tu eres la razón por la que quería seguir viviendo. Es sólo por ti. Sabía que tu estabas esperándome. Que a ti te importaba. Es lo que tu sientes por mi, lo que hace que yo siga viva. Cuando desperté…el agua…esto es un poco estúpido pero…el agua lo aclaró todo…me sentí…limpia…el pasado no importaba. Lo que me importaba era mi futuro…y en ese futuro estabas tú. Pero sigo teniendo miedo…”
“¿De qué tienes miedo?”
“De ti…”
“¿Cómo?” –al fin había logrado captar su atención. Los ojos de Derek abandonaron la aburrida vista del techo y regresaron a los ojos verdes de Meredith. Ahora si que la estaba mirando.
“De que me dejes de nuevo.”
Un atisbo de sonrisa se dibujó en los labios de Derek. O al menos el pretendía que así fuera. Empezaba a comprenderlo todo. Bueno, tal vez todo no, pero Meredith le había dado el primer paso a seguir para poder guiarse en la complicada, oscura y retorcida mente de la mujer de su vida. Confianza. De eso se trataba. Ella aún no lo había perdonado. O si que lo había perdonado, pero no lo había superado. ¿Cómo no se había dado cuenta?
Se levantó y se sentó de nuevo junto a ella. Esta vez cerca, lo suficiente como para que sus cuerpos se rozasen apenas un milímetro. Observó el perfil de su rostro, y una pequeña lágrima se deslizaba por su mejilla. La recogió con sus dedos antes de que alcanzara la comisura de sus labios. Cuando la veía llorar…se le partía el alma.
“Lo siento.”
“Lo sé.”
“Yo no quería hacerte daño.”
“Pero lo hiciste.”
“Si…lo hice.”
“No intenté suicidarme Derek…sólo quería…quería que todas esas cosas que mi madre me dijo.”
“Quiero que olvides eso…que borres de tu mente las palabras de tu madre.”
“No es tan fácil Derek.”
“Yo te ayudaré…y te ayudaré también a que vuelvas a confiar en mi.”
“Quiero confiar en ti. Pero que miraras al techo después del sexo no ayuda nada.”
“No quería mirarte. Por eso miraba al techo. Sabía que si te miraba…que si cedía lo más mínimo, volvería a perderme en tus besos, y en tu cuerpo desnudo…y me convertiría de nuevo en ese hombre débil que desciende al mismísimo infierno por no perder a la mujer que quiere.”
“Pero yo no quiero que estar conmigo…te haga sentir así. Si estando conmigo sufres, si esto es una tortura para ti…”
“Escúchame…” –Derek sujetó su rostro entre sus manos, y apoyó su frente contra la de Meredith- “… y mírame…porque yo te estoy mirando a ti. Estar contigo no es una tortura…es lo más maravilloso que tengo en mi vida. Lo que quiero es estar ahí para ti. Que puedas confiar en mí. Que podamos confiar el uno en el otro…¿Quieres intentarlo?”
“Si…”
“Nada de intentos de suicidio.”
“Ni nada de engaños, ni de secretos.”
“¿Tenemos un trato?”
“Lo tenemos.”
“Y ahora…voy a besarte.”
Fue sentir los cálidos y húmedos labios de Derek contra los suyos, y Meredith olvidó el ferry, el accidente, las mentiras de Derek, las humillaciones, y que se había quedado mirando al techo tras el fantástico polvo que le había regalado minutos antes. Había sido una gran estupidez, pensar siquiera en tirarlo toda por la borda. En abandonar. Si, Derek la engañó, y la humilló…pero ahora estaba con ella. Ahora la había elegido a ella. Y ahora la quería a ella. Iba a ser duro, pero debía confiar en él.
Era una noche fría. Estaban acurrucados en la cama, uno junto al otro, tapados hasta la barbilla. Meredith se había puesto una vieja camiseta de Derek a modo de pijama, e intentaba calentarse los pies, juntándolos con los de él, bajo las sábanas. Tras el beso, no volvieron a intercambiar ni una sola palabra. Simplemente se metieron en la cama, y sus cuerpos hicieron el resto.
“¿Tienes ganas de sexo?”
“No Derek…sólo quiero…dormir.”
“Yo también…”
“Derek.”
“Que.”
“Estás mirando al techo…otra vez.”
“No miro el techo…miro la lluvia. ¿Te das cuenta de que la lluvia nos ha acompañado en los momentos mas importantes?”
“¿Tal vez sea por qué vivimos en Seattle?”
“Tal vez…pero me gusta que sea así…y me gusta mirar a la lluvia.”
“Y a mi..”
“Pero me gusta más…mirarte a ti.”
Y Derek se giró sobre si mismo, hasta que quedó de frente a ella. Quería mirarla durante toda la noche, o al menos hasta que el sueño le venciera. Y el sueño le dio una pequeña tregua, porque pudo ver como Meredith cerró los ojos y se sumió en un profundo sueño. Ni siquiera roncó. Tal vez era porque se sentía segura. No lo sabía, pero estaba ya aclarando y amaneciendo un nuevo día cuando el sueño le venció. La estuvo mirando dormir entre sus brazos durante toda la noche.[/spoiler]