That is why I am the Chief!

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A ver, que anoche se me olvidó por completo ponerlos xDD
A. Título: En Busca Del Camino Personajes/Parejas: MerDer Sinopsis: Derek le ha dicho a Meredith que quiere toda una vida con ella, pero cuando plantea la duda de lo que podría llegar a hacer si otra mujer aparece, Meredith decide que ya ha tenido suficiente de sus ultimatums y se enfrenta a él en una conversación que no parece tener salida... ¿lograrán encontrarla juntos? Advertencias: Esta no es una escena cambiada propiamente tal, pero es la continuación ficticia de una escena que a muchas ha indignado (y nos sigue indignando) desde su emisión en la cuarta temporada. Notas de Autor: Este fic va dedicado a toda persona que alguna vez haya quedado indignada con una escena. En especial a las MerDerianas que tanto sufrimos en la cuarta temporada Total Palabras: 1658
[spoiler]Derek había entrado al ascensor y había mirado a Meredith, ella le había devuelto la mirada llena de tristeza y mientras las puertas del ascensor se cerraban, en su cabeza comenzaban a rondar todas las palabras que él le había dicho. Ella debería estar feliz, él quiere casarse con ella, formar una familia y pasar a su lado el resto de su vida, morir entre sus brazos cuando cumpliera 110 años, le había dicho y aquellas palabras le habían llegado al corazón, de verdad, la habían hecho pensar por un momento en abandonar el miedo y dejarse llevar por el amor que sentía por él y que desde hace tanto no se atrevía a confesar. Ella quería estar lista para todo eso y se lo había dicho, pero justo cuando pensaba que él lo entendería, sus palabras habían vuelto a herirla
¿Que pasaría si mientras la esperaba apareciese otra mujer que quisiera lo mismo que él?. Él le había dicho que no lo sabia, pero ella tenia la impresión de que lo tenia perfectamente claro. Esto había sido una amenaza, un ultimátum y por mas que ella lo amara no podía permitirlo. Entró al ascensor decidida y lo detuvo en cuanto se cerró la puerta.
“Quieres que de un paso a un lado, ¿verdad?, ¿eso es lo que me estás pidiendo?”, preguntó ella, con determinación, mirándolo a los ojos, dejándolo sin palabras por un momento
“¿Que?”
“Dices que me amas, que quieres estar conmigo, pero no ha pasado un mes desde que terminamos y ya estás pensando en reemplazarme...”
“Meredith, yo jamás dije eso....”
“Pero lo sugeriste, llevas tiempo haciéndolo, así que respondeme, ¿quieres que de un paso a un lado?, ¿quieres que te deje seguir adelante?, porque puedo hacerlo”
“Lo sé, para eso eres experta”, le reprocha él, enfadado
“Por supuesto, yo soy la que te evita, yo soy la que quiere alejarse de ti, yo soy la Grey con la que no puedes hablar por eso hablas con la 'otra Grey'... ¿Y aún así dices que me amas?. Tú lo que quieres es no volver a verme, no casarte conmigo, asúmelo”
“¿Para que?. Ni siquiera te importa, no sé ni por que te molestas si no quieres estar conmigo. Ni siquiera existe otra mujer y ya estas diciéndome que quieres dejarme seguir con mi vida....”
“Tal vez no exista ahora, pero bien sabes que la has estado buscando, No estaría en tu mente si no la estuvieses buscando”
“No la estoy buscando. Solo te quiero a ti”
“Si, claro, por eso otra es 'lo mejor de tu semana', por eso otra es 'la persona con la que si puedes hablar'”
“¿Vas a convertir esto en una conversación sobre tu hermana?”
“No. Esto no es sobre ella. Esto es sobre ti, sobre tu actitud”
“Sigo insistiendo, si no me quieres, si no quieres estar conmigo, si tantas ganas tienes de dar un paso al lado, ¿por que te importa?”
“¿Como sabes que no me importa?, ¿me lo has preguntado?”
“No necesito hacerlo, tú fuiste la que terminó conmigo, tú eres la que solo quiere sexo y ahora estas ofreciendo dar un paso al lado para que me busque a otra. No creo que la respuesta que me des se diferencie mucho de los hechos....”
“¡Oh Dios mio, no puedo creer que seas tan idiota!, ¿que no te das cuenta?”
“¿De que?”
“De que estoy haciendo esto por ti”
Derek quiere reprocharle aquellas palabras, llamarlas una excusa barata, pero algo lo detiene... Meredith tiene los ojos llenos de lagrimas. Y por primera vez en mucho tiempo él ve algo mas en ellos que su propio reflejo...
“¡Pero yo no quiero que me dejes!, ¡quiero estar contigo, créeme!”, exclama él, frustrado y sintiendo como en sus ojos las lagrimas también comienzan a formarse
“¿Por cuanto tiempo?, ¿cuanto hasta que te aburras y quieras a la esposa perfecta que estás buscando?”
Cuando ella lo mira él ya está totalmente desesperado. Esto mas que una conversación es un callejón sin salida y ninguno de los dos es lo suficientemente humilde para dejar de lado su obstinación. Derek se pasea de un lado a otro, furioso, lagrimas rodando por sus mejillas y solo se detiene para observar su rostro también empapado por el llanto.
“¡Toda la vida!, todo el tiempo del mundo... Meredith, eres...”
“¿El amor de tu vida?... ,Lo has dicho tantas veces que las palabras han perdido su significado.... al menos esas, las otras sigues demostrándome que son ciertas...”
“¿Que dices?”
“No puedo ser el amor de tu vida si te hago sufrir, si eres miserable conmigo...”
“¿Que te hace pensar eso?, ¿como puedes decirlo?”
“Tú me hiciste pensar eso.... Tú mismo me lo dijiste.... Eres miserable conmigo... Y yo.... “
“¿Que?”
“Te amo lo suficiente como para permitir que sufras a mi lado...”
Al pronunciar aquellas palabras sintió que su corazón se detenía Había prometido no volver a decírselas, porque no quería volver a exponer su corazón, pero no había otra manera. Él tenia que entender sus razones, aunque de esta conversación lo que surgiera fuese el principio del fin, necesitaba que él lo supiera.
“Tú...”
“Yo te amo, Derek. Y sé que tal vez no vas a creerme porque piensas que no quiero estar contigo, pero por eso mismo es que quiero saber si tengo que dar un paso a un lado... Porque sé que eres miserable conmigo y no quiero que sigas siéndolo.. Necesito la verdad, Derek, no puedo seguir hiriéndote pero tampoco puedo seguir exponiéndome...”
“¿A que?”
“A que vuelvas a dejarme”
Él necesitaba defenderse, no era posible que ella creyera que él podría dejarla. No ahora, que por fin se ha dado cuenta de cuanto la necesita en su vida
“¿De verdad crees que voy a dejarte?”
Silencio.... Y las palabras que salen a continuación de los labios de Meredith son tan duras como ciertas
“No seria la primera vez que lo haces”
Aquellas palabras fueron el llamado de atención que Derek necesitaba para finalmente comprender el miedo de la mujer que ama al compromiso. Él creía que aquel tema estaba olvidado, y para él no estaba, pero ahora podía por fin reconocer que si él creía que aquello estaba en el olvido era porque jamás se dignó a discutirlo con ella... Había sido muy fácil esperar su perdón, pero había sido demasiado difícil darle razones para perdonarlo. Él la hirió de formas que es incapaz de imaginar y ahora no sabe que hacer para solucionarlo.
“Mer, sé que fui un idiota al no escogerte aquella vez y me voy a arrepentir toda mi vida. Pero esta vez es distinto. Esta vez sé lo que siento, sé que te amo. Y eso no va a cambiar”
“¿Aunque te haga daño?”
“Yo también te he hecho daño. Ninguno de los dos es mas culpable que el otro aquí y sé que me he tardado en darme cuenta, pero esa es la verdad. Sé que tienes dudas y que no estás segura de esto, pero si me dejas estar a tu lado puedo ayudarte, lo sé”
“Quiero creerte Derek, pero...”
“¿Que ocurre?”
“Ya no sé si confió en ti...”
“¿Es por lo que te dije, verdad?”
“No lo sé... Es que a veces eres capaz de decir cosas tan bonitas y luego.. Me haces sentir que estoy destruyéndote”
“Jamás debí haberte dicho todas las estupideces que te dije. Nunca pensé que con mis palabras iba a hacerte tanto daño. Por un momento pensé que era buena idea decírtelas, para que reaccionaras, pero ahora sé que fue un error. ¿que puedo hacer para que vuelvas a confiar en mi?”
“Solo... entiende que te amo, sé que es difícil de creer porque yo fui la que terminó contigo y yo fui la que comenzó con esta estupidez del sexo de ruptura... Pero necesito que lo entiendas.. No conozco otra manera de demostrarte lo que siento... Por eso...”
“El sexo es la manera mas fácil...”
“Así es”
“No necesitas eso para hacerme sentir que me amas, ¿lo sabias?”
“No, porque nunca me dejas ver que puedes entenderme... Siempre estas insinuando que en cualquier momento vas a salir de mi vida para siempre... Y yo no quiero eso”
“Necesito hablar menos”, le dice Derek, sonriendo tímidamente, “pero tú necesitas hablarme...Seria tan fácil dejar que nuestros cuerpos hablen y creer que solo así podemos entendernos, pero seso seria egoísta de mi parte y tú jamás dejarías las dudas”
“¿Crees que podemos superar esto?”, pregunta ella. Él extiende sus brazos y la envuelve en ellos
“No lo sé, pero podemos intentarlo... Sabemos que queremos estar juntos...”
“No sé si estoy lista aún....”
“No me importa... Puedo esperarte. Y voy a estar contigo a cada paso del camino”
“¿No mas ultimatums?”
“Nunca mas”
“Que bueno... Porque quiero que estés conmigo”
“¿Quieres volverlo a intentar?”
“No hay nada que quiera mas en esta vida”
A partir de ese momento, las palabras sobraron y fueron los besos los que tomaron su lugar. Esta vez no existía aquella urgencia que había sido una constante desde el comienzo de su época de “sexo de ruptura”, esta vez todo era distinto, dulce, delicado. En cada beso se guardaba un mensaje de amor que, sin palabras, era mucho mas poderoso que todas ellas. Al separarse, se miran a los ojos y ambos sonríen al ver que las lagrimas han desaparecido.
Meredith vuelve a poner en marcha el ascensor y Derek sostiene su mano
“¿Quieres que vayamos a casa?”, le pregunta ella
“Me encantaría”, responde él
No vuelven a cruzar palabras durante el viaje a la casa de Meredith, no las necesitan, ahora saben que no permitirán que sus dudas arruinen su relación y si bien aún les quedan muchos temas de los que conversar, hoy no es tiempo para hablar. Hoy comienza una nueva etapa en sus vidas, hoy ambos comienzan a alejarse del callejón sin salida, aun a ciegas, pero con la certeza de que encontrarán el camino juntos. [/spoiler]
B. Título: Barbacoas en el jardín. Personajes/Parejas: Addex Sinopsis: Addison Montgomery necesita un cambio en su vida. Quiere huir donde no la conozcan, empezar una nueva vida... Pero no será tan fácil. No todo lo vivido ha sido malo en la ciudad de la Ferris. Hay momentos que cambian el resto de tu vida. Notas de Autor: A lo largo de la serie hay muchas cosas que me hubiese gustado que fuesen de otra forma. Pero esos hechos son los lo que han hecho de la serie lo que son. Solo hay una cosa que realmente hubiese dado lo que sea por que cambiase: ¡esta! Total Palabras: 946
[spoiler] La confianza. Quería confiar. Lo necesitaba. Había llegado el momento de sentir que no estaba sola, que había alguien ahí. Alguien que la despertase con un beso, alguien a quien abrazar cada mañana, alguien con quien discutir por tonterías y alguien con quien tener las mejores reconciliaciones de la historia; alguien con quien formar una familia, alguien que hiciese barbacoas en el jardín...
Addison Montgomery estaba cansada de ser solo Addison Montgomery. Se sentía sola, estaba sola. Era la mejor en su profesión, la mejor como amiga o incluso la mejor como amante. Pero tenía una asignatura pendiente. Era culpa suya. ¿Inconscientemente se estaba negando la posibilidad de tener una relación? ¿O simplemente era mala suerte en el amor? No. Ella era la responsable, no podía culpar a la suerte. Con Derek lo había tenido todo, y ahora, sin saber cómo o en qué momento lo había perdido, sentía que ya no le quedaba nada.
Tal vez era el momento de buscar una solución a sus errores. Pero ¿era el Seattle Grace el sitio idóneo para hacerlo? Al fin y al cabo Seattle había sido la ciudad que la había visto caer. Sin duda había sufrido, había sufrido mucho, y en Seattle se encontraban todas las causas de su sufrimiento en ese momento. ¿Era una locura querer permanecer allí? ¿Por qué no podía marchase? ¿Qué la retenía en esa ciudad? No lo comprendía, quería irse, quería huir, quería empezar de cero... Pero ¿por qué no podía hacerlo?
Las puertas del ascensor se abrieron. La Doctora Montgomery salió con paso firme y elegante (por muy mal que estuviese en su interior, siempre habría cosas que permanecerían intactas). Tenía la intención de ir a casa, darse un tranquilo y reparador baño y decidir. Sí, había llegado el momento: iba a decidir su futuro.
A lo lejos, sentado en los incómodos sillones de la recepción del Seattle Grace, se encontraba Alex Karev. Estaba ocupado, concentrado, incluso un poco nervioso le pareció en ese momento. Tenía dos opciones, pasar de largo y olvidar lo que horas antes había pasado en la sala de descanso o detenerse.
Addison: Karev. Alex: Doctora Montgomery. Addison: saldrá bien. Alex: ¿Cómo? Addison: el examen. Saldrá bien. Es cierto que no todos los superan. Pero te conozco, sé que puedes. Solo tienes que confiar en ti, en lo que sabes y en lo que puedes hacer y demostrárselo al tribunal. Alex: eso espero.
Addison esbozó una pequeña sonrisa y continúo su camino.
Alex nunca había sido una persona de relaciones. Lo había intentado alguna vez, era cierto. Pero siempre había encontrado una excusa para tirarlo todo por la borda. A veces, ni siquiera se había molestado en buscar la excusa. Estando solo las cosas eran más fáciles. No tenía que preocuparse más que por sí mismo, no tenía que fingir, actuar o ceder en nada. Era libre, podía ser él mismo. La soledad era el inconveniente, un problema menor, algo con lo que podía vivir. Un problema que hasta ahora no le afectaba lo más mínimo. No le importaba, no era tan grave, podía soportarlo, podía vivir con ello. Alex Karev estaba seguro de eso, era el pilar de su vida, la soledad. Su estado natural. ¿Por qué iba a cambiar ahora? ¿Por qué iba revolucionar su vida? ¿Por qué iba a entregarse a algo con lo que sólo sufriría? ¿Por qué no podía dejar de mirarla? ¿Por qué le hacía esforzarse día a día más en su trabajo? ¿Por qué le hacía querer ser mejor persona? ¿Por qué le hacía desear con toda su alma hacer barbacoas en el jardín? No, él no era un hombre de barbacoas, ni de niños corriendo por la casa, ni de palabras dulces y caricias al amanecer. ¿O sí...?
Alex: ¡Addison!
Ella estaba apunto de cruzar la puerta del hospital. No sabía por qué la había llamado, ni que iba a decir a continuación. Pero sintió que si la dejaba dar un paso más perdería la mejor oportunidad de su vida para ser feliz. Recogió sus libros, se levantó y caminó hacia ella a la vez que ella se giraba para contemplarle con esos inmensos ojos verdes. Esos ojos que le habían hecho destrozar sus principios, sus pilares, sus reglas autoimpuestas. Esos ojos que le hacían caminar como un autómata hacia ellos, que le hacían lanzarse al vacío sin paracaídas, pero con la absoluta certeza de que al alcanzarlos todo iría bien, todo estaría en su lugar. Lo conseguiría, sería feliz. No lo dudaba, no sabía porque, no entendía porqué, simplemente tenía la felicidad al alcance de su mano y por primera vez en su vida había decidido alargar el brazo y cogerla.
Alex: sé que voy a conseguirlo. Soy bueno, he trabajado duro, me merezco la oportunidad de demostrar que valgo para esto. Addison: lo sé. Alex: bien. Aunque, no me vendría mal algo de ayuda. Solo por si acaso. Ya sabes, los nervios... Si no estás muy ocupada, tal vez podrías solucionarme algunas dudas... hay cosas que no entien... bueno, no las he visto nunca, así que... Addison: vamos. Alex: ¿dónde? Addison: Alex, ¿quieres que te ayude? Alex: No sabes cuanto. Addison: Bien, porque yo también necesito ayuda...
Sí, definitivamente Addison Montgomery necesitaba un cambio. Algo que la hiciese seguir adelante. Mientras ambos cruzaban las puertas del hospital, juntos, rozando sus hombros al andar. Addison sonrió, fue una pequeña sonrisa, leve, casi imperceptible, pero cargada de ilusiones, de esperanza, de felicidad... Quizá había llegado la hora de que Seattle, la ciudad de los Ferris, la ciudad que la había visto alcanzar su punto más bajo, la hiciese subir, elevarse, sonreír, ser feliz... hacer barbacoas en el jardín.[/spoiler]
C. Título: "Mírame" Personajes/Parejas: Meredith y Derek Sinopsis: Tras el accidente del ferry Derek y Meredith no pasan por su mejor momento. Ella está encerrada en sí misma y Derek aún no sabe ni entiende por qué dejo de nadar. Ya no sabe si puede seguir respirando por ella. ¿Tendrá Meredith el valor de enfrentarse a él y contarle la verdad? Advertencias: Está basado en la escena de la caravana del final del 3x21, así que cero spoilers xD Notas de Autor: El objetivo de este fic era básicamente que Derek dejara de mirar al techo como si fuera tonto. Obviamente, Shonda no es capaz de escribir una conversación normal entre Meredith y Derek que ocupe más de medio folio, pero para eso estamos aquí. Para relatar la conversación que debieron tener, y que nunca han tenido, y si la han tenido, la señora Rhimes fue demasiado vaga como para ponerse a escribirla. Total Palabras: 1722
[spoiler]“No sé si quiero seguir respirando por ti…”
A Derek le dolieron cada una de esas ocho palabras, igual que a Meredith se le clavaron en el corazón al escucharlas. El estómago se le apretó tan fuerte, que dudaba que pudiera seguir respirando si continuaba un minuto más allí. Y él…él seguía mirando al techo. Quería irse a su casa y llorar. Hacerlo sóla. Ya se humilló frente a él una vez y no sirvió de nada. No estaba dispuesta a hacerlo ahora. No volvería a suplicar. Si quería quedarse allí mirando al techo como un idiota que lo hiciera, pero ella se iba.
Se abrochó el sujetador y recogió el resto de su ropa. Se vestiría fuera. Si él no quería seguir respirando por ella, ella no quería que la viera en ese estado. Porque sabía que en cuanto subiera a su coche, la Meredith fuerte y orgullosa que estaba intentando ser en ese momento desaparecería, y daría paso a una Meredith débil y asustada.
“Espera…Meredith…no te vayas…por favor.”
La lluvia se intensificó, y las gotas comenzaron a golpear con fuerza contra la claraboya del techo. Meredith, aún medio desnuda, se giró, y encontró a Derek sentado en la cama, con la cabeza escondida entre las piernas. ¿Estaba llorando? Él nunca lloraba, no al menos delante de ella. No, seguro que se lo había imaginado.
“¿Qué quieres?”
“Vamos a hablar…” -seguía sin mirarla.
“¿No me has dicho ya suficiente?”
“Tu no lo entiendes Meredith.”
“¿Qué es lo que no entiendo? ¿Qué no quieres estar conmigo? Porque si es así, dilo…dilo ya Derek.”
“Tu eres lo que más quiero en esta vida Meredith…como puedes decir eso…”
“Porque me lo acabas de decir…”No se si quiero seguir respirando por ti…” ¿Era así, no?”
“¡TE SAQUÉ DEL AGUA MEREDITH!!!...Estabas…tu piel era azul, estabas fría como el hielo, tu cuerpo…no respondía…estabas muerta Meredith, muerta en mis brazos.”
Muerta. No lo ha olvidado. Durante más de una hora estuvo literalmente muerta. Al recordar esos sesenta minutos de miedo y confusión un ligero temblor sacudió su cuerpo, dejó caer de nuevo su ropa al suelo, y caminando despacio, se sentó en el borde de la cama, dándole la espalda a Derek. ¿Por qué no podía confiar en él? Debía hacerlo. Debía confiar en el hombre que amaba.
“Meredith, vamos a tener esta conversación, y la vamos a tener ahora…”
“Está bien…¿qué quieres que te diga?”
Meredith sintió como Derek se estaba moviendo tras ella. Unos segundos después, con el pantalón de pijama puesto, se sentó junto a ella. No se miraron en ningún momento. Derek miraba al suelo, y Meredith…ella simplemente miraba al infinito, intentando encontrar en el vacío una respuesta a lo que pasó aquel día.
“¿Por qué no nadaste?”
“Si nadé…lo hice Derek.”
“No lo hiciste…y quiero que me digas por qué.”
“Si que nadé…”
“Meredith…joder!…deja de mentirme por favor…deja de hacerlo.”
Derek hundió su rostro aún más en el suelo, y se llevo las manos a la cabeza desesperado. No podía soportar escuchar una y otra vez de los labios de Meredith esa mentira. Se levantó y comenzó a caminar nervioso por el pequeño cuarto de su caravana. El sólo quería una maldita respuesta y ella no se la daba.
“Necesito que me cuentes por qué no nadaste…y yo…yo te explicaré por qué no puedo seguir respirando por ti.” –se cruzó de brazos y apoyó su espalda contra la pared, observándola a ella fijamente.
Pero Meredith no veía a Derek. Veía el agua de la bahía, fría y transparente, alrededor de ella, consumiéndola poco a poco. Cerró los ojos durante un segundo, y sintió como se hundía de nuevo, muy despacio, hasta el fondo.
“Nadé...al principio nadé. Quería salir de allí, pero no podía. El agua estaba tan fría…eran como si mil cuchillos se clavaran en mi piel. Intenté pedir ayuda, pero ningún sonido salió de mis labios. Y…y…fueron dos segundos Derek…te juro que fueron dos segundos…yo sólo era alguien normal y corriente…según mi madre eso es lo que yo era. Pensé que a nadie le importaría que yo desapareciera…que yo dejara de existir…pensé en qué podría pasar si simplemente me quedaba quieta…y dejaba de nadar…pero esos dos segundos se convirtieron en cinco…luego en diez…”
“¿Y no se te ocurrió pensar que a mi si me importaba que desaparecieras?”
Derek no gritó. De hecho, Meredith tuvo que hacer un gran esfuerzo para entender sus palabras. Esa preguntó se escapó de sus labios, casi en un susurro, mientras la voz le temblaba al hablar. Claro que a Derek le importaba…ella siempre había sabido eso.
“Si lo pensé…pero no sé por qué…a veces me paro a pensar, y aún no comprendo por qué las palabras de mi madre, en ese momento, pasaron por encima de lo que yo sabía que sentías por mí…no lo sé Derek. Sólo se que ese fue mi último pensamiento antes de…que todo desapareciera.”
“Cuando te saqué del agua…estabas helada…sin vida…te tenía entre mis brazos y no sabía que hacer…durante el camino al hospital…en la ambulancia…el ferry, todas las víctimas del accidente, los miles de heridos…toda esa gente me importaba una mierda…yo sólo intentaba hacer que mi novia volviera a respirar…necesito que lo entiendas Meredith…lo…lo necesito…”
De nuevo esos suaves susurros brotando de sus labios. Mitad frustración, mitad sollozo. Con la espalda aún apoyada contra la pared, Derek se deslizó y fue cayendo, hasta que se sentó en el suelo. Inclinó la cabeza y miró al techo. Otra vez.
“Yo estoy aquí por ti Derek. Tu fuiste el qué me hizo volver. Tu eres la razón por la que quería seguir viviendo. Es sólo por ti. Sabía que tu estabas esperándome. Que a ti te importaba. Es lo que tu sientes por mi, lo que hace que yo siga viva. Cuando desperté…el agua…esto es un poco estúpido pero…el agua lo aclaró todo…me sentí…limpia…el pasado no importaba. Lo que me importaba era mi futuro…y en ese futuro estabas tú. Pero sigo teniendo miedo…”
“¿De qué tienes miedo?”
“De ti…”
“¿Cómo?” –al fin había logrado captar su atención. Los ojos de Derek abandonaron la aburrida vista del techo y regresaron a los ojos verdes de Meredith. Ahora si que la estaba mirando.
“De que me dejes de nuevo.”
Un atisbo de sonrisa se dibujó en los labios de Derek. O al menos el pretendía que así fuera. Empezaba a comprenderlo todo. Bueno, tal vez todo no, pero Meredith le había dado el primer paso a seguir para poder guiarse en la complicada, oscura y retorcida mente de la mujer de su vida. Confianza. De eso se trataba. Ella aún no lo había perdonado. O si que lo había perdonado, pero no lo había superado. ¿Cómo no se había dado cuenta?
Se levantó y se sentó de nuevo junto a ella. Esta vez cerca, lo suficiente como para que sus cuerpos se rozasen apenas un milímetro. Observó el perfil de su rostro, y una pequeña lágrima se deslizaba por su mejilla. La recogió con sus dedos antes de que alcanzara la comisura de sus labios. Cuando la veía llorar…se le partía el alma.
“Lo siento.”
“Lo sé.”
“Yo no quería hacerte daño.”
“Pero lo hiciste.”
“Si…lo hice.”
“No intenté suicidarme Derek…sólo quería…quería que todas esas cosas que mi madre me dijo.”
“Quiero que olvides eso…que borres de tu mente las palabras de tu madre.”
“No es tan fácil Derek.”
“Yo te ayudaré…y te ayudaré también a que vuelvas a confiar en mi.”
“Quiero confiar en ti. Pero que miraras al techo después del sexo no ayuda nada.”
“No quería mirarte. Por eso miraba al techo. Sabía que si te miraba…que si cedía lo más mínimo, volvería a perderme en tus besos, y en tu cuerpo desnudo…y me convertiría de nuevo en ese hombre débil que desciende al mismísimo infierno por no perder a la mujer que quiere.”
“Pero yo no quiero que estar conmigo…te haga sentir así. Si estando conmigo sufres, si esto es una tortura para ti…”
“Escúchame…” –Derek sujetó su rostro entre sus manos, y apoyó su frente contra la de Meredith- “… y mírame…porque yo te estoy mirando a ti. Estar contigo no es una tortura…es lo más maravilloso que tengo en mi vida. Lo que quiero es estar ahí para ti. Que puedas confiar en mí. Que podamos confiar el uno en el otro…¿Quieres intentarlo?”
“Si…”
“Nada de intentos de suicidio.”
“Ni nada de engaños, ni de secretos.”
“¿Tenemos un trato?”
“Lo tenemos.”
“Y ahora…voy a besarte.”
Fue sentir los cálidos y húmedos labios de Derek contra los suyos, y Meredith olvidó el ferry, el accidente, las mentiras de Derek, las humillaciones, y que se había quedado mirando al techo tras el fantástico polvo que le había regalado minutos antes. Había sido una gran estupidez, pensar siquiera en tirarlo toda por la borda. En abandonar. Si, Derek la engañó, y la humilló…pero ahora estaba con ella. Ahora la había elegido a ella. Y ahora la quería a ella. Iba a ser duro, pero debía confiar en él.
Era una noche fría. Estaban acurrucados en la cama, uno junto al otro, tapados hasta la barbilla. Meredith se había puesto una vieja camiseta de Derek a modo de pijama, e intentaba calentarse los pies, juntándolos con los de él, bajo las sábanas. Tras el beso, no volvieron a intercambiar ni una sola palabra. Simplemente se metieron en la cama, y sus cuerpos hicieron el resto.
“¿Tienes ganas de sexo?”
“No Derek…sólo quiero…dormir.”
“Yo también…”
“Derek.”
“Que.”
“Estás mirando al techo…otra vez.”
“No miro el techo…miro la lluvia. ¿Te das cuenta de que la lluvia nos ha acompañado en los momentos mas importantes?”
“¿Tal vez sea por qué vivimos en Seattle?”
“Tal vez…pero me gusta que sea así…y me gusta mirar a la lluvia.”
“Y a mi..”
“Pero me gusta más…mirarte a ti.”
Y Derek se giró sobre si mismo, hasta que quedó de frente a ella. Quería mirarla durante toda la noche, o al menos hasta que el sueño le venciera. Y el sueño le dio una pequeña tregua, porque pudo ver como Meredith cerró los ojos y se sumió en un profundo sueño. Ni siquiera roncó. Tal vez era porque se sentía segura. No lo sabía, pero estaba ya aclarando y amaneciendo un nuevo día cuando el sueño le venció. La estuvo mirando dormir entre sus brazos durante toda la noche.[/spoiler]
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