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Pages: (26) [1] 2 3 ... Last » ( Go to first unread post ) ContestarNuevo TemaNueva Encuesta

 El Presidente y Miss Grey, MerDer AU: Capítulo 44 (6/02)
merder_85
Posted: 11 Feb 2010, 16:21
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Aquí está la loca de *merder_85 otra vez laugh.gif
Bien, os cuento. Este fic surgió esta Navidad mientras veía "Love Actually" y pensé en adaptar la historia de Hugh Grant en esa peli a Mer y a Derek. Luego recordé la serie "The West Wing" (altamente recomendable smile.gif) y un poquito también de la peli "El presidente y Miss Wade" de la que básicamente lo que he hecho ha sido adaptar el título; y pensé en hacer un remix con todo esto. Así que vamos a ver que sale y si esto tiene aceptación o no.
Hay parejas que ya están medio formadas desde el principio del fic (lo hago básicamente como medida de ahorro porque luego se pierde mucho tiempo y nos alejamos del foco principal del fic xD), otras que fueron, y que lo serán en su debido tiempo, y luego la pareja que tiene que ser y que será.
Así que aquí teneis de momento la introducción a ver lo que os parece ojitos.gif
Voy a intentar meterme lo menos posible en el tema político porque eso podría aburrir bastante, y lo haré sólo cuando sea necesario por algo de la trama, para darle chicha tongue.gif
Y...creo que nada más. Sólo me queda deciros...disfrutad! ^^



INTRODUCCIÓN

“Tienes 27 años Meredith, una carrera de Derecho sin acabar, y no pienso seguir costeando tu vida. Esto tiene que acabar. Si tu no quieres hacer nada por que tu vida cambie, lo haré yo. Es hora de que madures y te conviertas en una persona responsable.”

Y ahí estaba, en el nº1600 de la Avenida Pensilvania, mirando a través de la reja ese enorme edificio de color blanco que tanto fascinaba a la gente. Ella había estado ahí infinidad de veces y tampoco era para tanto. Sólo se trataba de inmensos pasillos, gente corriendo de un lado para otro mientras llevaban algún papel urgente entre sus manos, y estrés, mucho estrés. Aún recuerda los días en que su madre fue secretaria de estado. Eso no era vida. Estaba muy bien eso de servir a tu país, pero mucha gente no tenía ni idea de la cantidad de cosas que esa gente dejaba en al camino. Como por ejemplo, la familia, o el hecho de tener una vida mínimamente normal. Mejor aún…tener una vida.

Era una mañana fría en Washington D.C. El viento helado, golpeaba su cara con fuerza, y estaba segura de que el café que sujetaba en su mano estaba más que congelado. Tenía cita con el Jefe de Gabinete de la Casablanca en menos de media hora. Richard Webber era un viejo amigo de su madre, y desde hacía un año, había vuelto a ejercer la política, cuando el nuevo presidente lo nombró como su nuevo Jefe de Personal. Meredith aún recuerda su cara de satisfacción y orgullo, cuando el presidente dio su primer discurso la noche de las elecciones. Él era de ese tipo de hombres inteligentes a los que les gusta pertenecer en la sombra, a ser esa mano amiga, ese confidente que todo presidente del país más poderoso del mundo necesita. Y había accedido a buscarle un trabajo en la Casablanca a la hija de su amiga.

“Cualquier cosa Richard, aunque sea llevar cafés, no me importa, lo que quiero es que trabaje y que tenga una responsabilidad. Tal vez así, se de cuenta de tiene que acabar la carrera si quiere ser algo en esta vida…si, no te preocupes, confío en ti…y si no sirve y la tienes que despedir…hazlo…no te guardaré rencor. Pero no quiero que siga de fiesta en fiesta, sin hacer nada con su vida…”

Meredith recordó, como una semana antes, oyó a su madre llamar por teléfono a Richard, mientras ella escuchaba escondida tras la puerta de su despacho. Ni su propia madre confiaba en ella. Pensaba que era una cabra loca, a la que sólo le importaban las fiestas, las juergas y el sexo. Vale, si…esas eran tal vez las tres cosas más importantes en su vida en ese momento, pero sólo le quedaba tres asignaturas para acabar Derecho, tampoco era gran cosa, no entendía por qué su madre había montado todo este drama. Ella no pretendía entrar al cuerpo diplomático con 29 años como hizo su madre. Ni tampoco pensaba en ser congresista a los 33, ni presentarse a las primarias con menos de 40. A ella lo que le gustaba era el medio ambiente, poder ayudar a los mas desfavorecidos o la política social…aunque la política en sí, sólo oír la palabra POLÍTICA, le provocaba un enorme dolor de cabeza. Y viviendo en una ciudad como Washington, la política era un tema presente en todas las conversaciones, incluso en la universidad. Y ahora, sin comerlo ni beberlo, iba a trabajar en la Casablanca. Estúpido. Muy muy estúpido.

Arrojó el café en la papelera más cercana, y comenzó a rodear la enorme verja de acero, hasta que llegó a la entrada que conducía al Ala Oeste. El guardia de seguridad la cacheó de arriba abajo, sólo le faltó dejarla completamente desnuda; comprobó que tenía una cita con Richard Webber, y le dio un pase de visitante que Meredith se colgó del cuello. Atravesó otras cien barreras más de seguridad, y esperó de pie, sobre el sello presidencial en relieve, que marcaba la entrada a las oficinas del Ala Oeste. Durante su adolescencia había pasado por ahí cientos de veces, casi todos los días, y hoy, sin saber por qué, el estar ahí, la tenía completamente asustada. Se quitó el abrigo, intentó arreglarse nuevamente el pelo (odiaba llevarlo liso y vivir pendiente de si alguna punta se había salido de su sitio), se ajustó la chaqueta, y movió ligeramente los dedos de los pies dentro de los zapatos. Los tacones la estaban matando.

“Joder…es que no es un trabajo cualquiera…es el jodido presidente de los Estados Unidos…un presidente sexy y guapo al que seguro que ni veo. Me dedicaré a llevar cafés y a hacer fotocopias para algún segundón que no pinta nada…”

Meredith se distrajo durante unos segundos, observando la actividad frenética que se desarrollaba a su alrededor, y no se dio cuenta de que Richard acababa de aparecer tras la puerta y se dirigía hacia ella.

“Meredith!...Dios mio Meredith…no te veía…”
“Desde el 2000, no?...o 2001?”
“Mmm…fue en Illinois?...en la convención demócrata…”
“Si…ya conoces a mi madre, me obligó a ir.”
“Me alegro de que estés aquí…y me alegro de que hayas sido tan puntual…eso es empezar con buen pie.”
“Creo que la puntualidad es una de las pocas cosa que he heredado de mi madre.”
“Ven conmigo…hay un cambio de planes…hablaremos en mi despacho.”

Richard le pasó el brazo por la espalda, y la acompañó a través de las oficinas del resto del personal. En serio…¿esa gente no descansaba? Los teléfonos no dejaban de sonar ni un solo segundo, sólo oía murmullos de docenas de personas hablando a la vez, y alguna que otra discusión en las oficinas. Un tío pelirrojo al que había visto mil veces en las noticias (Gunt…Hunt?...no recordaba su nombre), discutía a pleno pulmón en su despacho con una chica de raza asiática. Las palabras egocéntrica y capullo, llegaron a sus oídos, pero a nadie parecía importarle aquella extraña pelea. Casi se choca con una chica alta, rubia, con pinta de modelo, que escribía sin parar en su cuaderno de notas, mientras un chico bastante joven, la perseguía con ansia por los pasillos.
Finalmente, llegaron al despacho de Richard, y este cerró la puerta una vez que Meredith se sentó frente a su mesa.

“Bien, Meredith…tu madre dice que no te tomas nada en serio…pero sabes que?...Que no me lo creo.”
“Ah no?...La verdad, Richard…es que no sé si…”
“Quiero que me escuches atentamente…porque lo que te voy a decir es muy importante. Cuando tu madre me llamó, pensé que encajarías a la perfección en comunicaciones ayudando a Cristina…pero luego pensé que podrías estar mucho mejor en otra parte…la señora Landingham se ha retirado…y tu vas a ocupar su puesto.”
“Ya…vale…genial…y la señora Landingham es…o era...”
“La secretaria del presidente de los Estados Unidos.”

A Meredith le faltó el aliento repentinamente, y su corazón estuvo a punto de pararse. No podía respirar, y ni siquiera podía moverse. Se había quedado petrificada. Ella no podía ser secretaria del presidente…eso era una locura. Cualquiera que la conociera, y que tuviera dos dedos de frente, pensaría igual que ella.

“Richard…te has vuelto loco? Mi madre ya te lo ha dicho…soy una cabra loca, irresponsable…¿no me puedes mandar a otro sitio donde si la cago no se note que lo he hecho?”
“Meredith, hablas alemán, francés y español además del inglés, y ya te he dicho que no le creo una sóla palabra a tu madre. El presidente no necesita a otra mujer de 60 años como secretaria…necesita a alguien joven, cómo el…y tu cumples ese requisito.”
“No…yo no cumplo ni uno sólo de los requisitos.”
“Los cumples todos…y yo no suelo equivocarme en estas cosas. Vamos, no es un trabajo complicado y voy a estar pendiente de ti. Somos su equipo los que organizamos su agenda y luego te la pasamos a ti…cogerás el teléfono…estarás pendiente a cualquier cosa que él necesite…sé que eres una chica inteligente, y que puedes hacerlo.”
“No creo que pueda…”
“Ven…vamos a conocerlo…ya le he comentado que te iba a contratar y no ha puesto ninguna objeción…no tengas miedo…sólo es un hombre.”
“Si…un hombre que puede aplastar un país entero con sólo una llamada de teléfono…imagínate lo que me hará a mi si la cago.”
“Jajajajaja…ven, dame eso –recogió su abrigo y su bolso y la acompañó fuera del despacho- podemos entrar al despacho oval desde el mio, pero…daremos un rodeo.”

Y de nuevo, la volvió a llevar por los mismos pasillos de antes, donde las mismas personas seguían discutiendo, y la gente seguía haciendo su trabajo. ¿Por qué Meredith sentía que la gente la miraba raro si nadie la estaba mirando? Se sentía como un gran bicho raro entre todo aquel grupo de gente mega inteligente que se dedicaba a gobernar el país. Ella ni siquiera había acabado la carrera. Y ahora iba a ser secretaría del presidente. Que alguien la despertara de aquella pesadilla. Estaba claro que la Casablanca no era su hábitat, y no lo iba a ser nunca. Se acercaron al despacho oval, cuya puerta abierta custodiaba un miembro del servicio secreto. El presidente no estaba.

“Vaya…aún no ha llegado, bueno, no importa…mira Meredith, esta será tu mesa –Richard dejó las cosas de Meredith sobre una enorme mesa de madera oscura, en la que había un ordenador, y algunos papeles desperdigados- ese teléfono tiene línea directa con la habitación del Presidente…y…bueno, ya te lo iré enseñando todo poco a poco.”

Y entonces, el miembro del servicio secreto, se llevó la mano a su muñeca y murmuró “El Águila viene.”

“Oh…ya está aquí Meredith.”
“¿Quién?...¿Quién está aquí?”
“El presidente…”
“¿El Águila es el presidente?”
“Si”

Y por la misma puerta que ellos antes habían pasado, asomaron dos hombres enormes que vestían trajes de chaqueta oscuro, y entre ellos asomaba el espeso y oscuro pelo moreno del presidente.

“Buenos días Richard.”
“Buenos días señor presidente…”

Y cuando pasó al lado de la chica tímida y asustada, con traje oscuro, ojos verdes, y pelo rubio y brillante, que estaba petrificada tras la que fue la mesa de la señora Landingham no pudo evitar dedicarle una sincera sonrisa, antes de entrar al despacho oval, con el resto de su equipo.



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1-No me voy a marcar ningun momento "becaria". no os asusteis xDDD
2-Los liaré cuando los tenga que liar, Derek es el presidente los de Estados Unidos, no el estanquero de la esquina. Echarse novia asi como asi, no es facil laugh.gif
3-sentiros libres de decir si el tema no es de vuestro agrado xDDD

This post has been edited by merder_85 on 6 Feb 2011, 17:46
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Mafis
  Posted: 11 Feb 2010, 16:33
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I think I'm in looooooooove heartpump.gif
Este fic está genial, me encanta. cada letra y cada punto me ha hecho feliz xD
You rock!
wub.gif wub.gif wub.gif
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Rach Beth
Posted: 11 Feb 2010, 16:34
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Ella vale MÁS!
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WOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOW WOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOW mf_dribble.gif mf_dribble.gif mf_dribble.gif mf_dribble.gif

Existe algo más erótico en esta vida que Derek Shepherd siendo presidente de la Nación más grande del mundo mundial? Para mí, desde luego... no....

I heartpump.gif it!
and
I heartpump.gif you!

besitin.gif besitin.gif
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Khisanth
Posted: 11 Feb 2010, 16:35
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me ha encantadoooooooo yahoo.gif yahoo.gif yahoo.gif yahoo.gif quiero que sigas por diosss! ojitos.gif ojitos.gif


Derek es el AGUILA parte1.gif parte1.gif que grande!

Y bueno...esto ha sido para mí, dejà vú total xDDD
QUOTE
Tienes 27 años Meredith, una carrera de Derecho sin acabar, y no pienso seguir costeando tu vida. Esto tiene que acabar. Si tu no quieres hacer nada por que tu vida cambie, lo haré yo. Es hora de que madures y te conviertas en una persona responsable.”
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juu19
Posted: 11 Feb 2010, 16:38
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Me encantaaaa!! ojitos.gif ojitos.gif
Es genial la idea de este fic, ya estoy totalmente compenetrada! Necesito más del Presidente Shepherd heartpump.gif

besitin.gif Marta, eres una genia!!!!
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palo.ma.96
Posted: 11 Feb 2010, 19:10
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Me encanta!!!
Pero tienes razón, no es cualquier cosa, es el presidente, no se puede acostar con la primera que pase, que luego todo se sabe.
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Anitah
Posted: 11 Feb 2010, 19:31
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heartpump.gif
Este fic promete, me gusta muchoo, ademas que es un poco diferente!!

Y de Derek de Presidente... me gusta la idea...

Y como ya has dicho, todo a su tiempo!!

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merder_85
Posted: 11 Feb 2010, 19:43
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Ha llegado la hora del primer contacto rolleyes.gif
Gracias, gracias, gracias por todos vuestros comentarios. Me hace un monton de ilu que os guste este fic! ojitos.gif

Capítulo 1

Meredith estaba esperando de pie, junto a la que de ahora en adelante iba a ser su mesa, a que alguien la llamara o le dijera que hacer. El presidente llevaba encerrado en el despacho oval más de quince minutos junto a Richard, el hombre pelirrojo, el que perseguía a la rubia, otro hombre más que no tenía ni idea de quien era, y una señora de color bajita, que había aparecido minutos después, cuando ya estaba la puerta cerrada. Y ella seguía allí, esperando. Además, el tio de traje oscuro que llamaba al presidente con nombre de animal la estaba mirando raro. O no la estaba mirando…no lo sabía, porque ni siquiera parpadeaba. ¿Qué clase de entrenamiento especial recibe esta gente que pueden ser capaces de estar media hora sin mover un músculo?

“Aún están reunidos?” –Meredith se sobresaltó al escuchar una voz tras ella. Era la chica asiática que discutía con el pelirrojo.
“Oh…si…supongo.”
“¿Eres nueva?”
“Si…creo que sí…aún no lo sé…”
“¿No lo sabes?...Entonces, ¿qué haces aquí? Oye, no serás la que lleva la campaña del congresista Lillynfield…ese capullo nos está haciendo la vida imposible.”
“No, no…no llevo la campaña de nadie…yo sólo he venido a…”

Y la puerta del despacho oval se abrió, y todos empezaron a salir, uno detrás de otro, con urgencia, como si tuvieran que salir corriendo a hacer algo importantísimo, y sus vidas dependieran de eso. El pelirrojo se fue con la chica asiática, el resto desapareció, y cuando Meredith oyó como Richard la llamaba desde el despacho oval, sus piernas temblaron y su corazón empezó a latir de forma acelerada. No tenía ni idea de por qué entrar en ese despacho tan peculiar la ponía sumamente nerviosa. ¿Tal vez por la gran leyenda urbana que se había creado alrededor de él? No, no…era una gran estupidez. Era porque iba a entrar al sitio desde donde se tomaban las decisiones mas importantes y desde donde se manejaba el futuro de un país entero. Definitivamente, aquello no era ninguna tontería. Cualquiera en su lugar estaría muerta de miedo, y ya habría salido corriendo, pero había una cosa que ganaba al pánico que inundaba todo su cuerpo en este momento: el interés por ver de nuevo al presidente. ¿Le volvería a sonreir de nuevo? O a lo mejor se lo había imaginado y aquello no había sido una sonrisa. Si no entraba ahí, no lo averiguaría nunca. Richard la estaba esperando junto a la puerta, que cerró tras ella una vez que Meredith estaba dentro.

Aquello era aún mejor que en la tele. La preciosa moqueta azul índigo con el escudo presidencial en el centro. El escritorio Resolute; recordaba aquella imagen del hijo de JFK asomando tras el escritorio cuando sólo era un niño. Sus cuatro famosas puertas: la del Este que daba al Jardín de las Rosas, la Oeste que daba paso al cuarto privado del presidente que se comunicaba con el despacho de Richard Webber, la puerta noroeste que salía al pasillo principal del Ala Oeste y la noreste, por la que ella había entrado y que daba acceso a la oficina de en este caso, la secretaria del presidente. Esa iba a ser ella. ¿O ya lo era? Aún no lo tenía claro.

El presidente estaba apoyado sobre el borde de la mesa, con los brazos cruzados, y su chaqueta cuidadosamente colgada en el respaldo de su silla. Llevaba una camiseta azul claro y la corbata azul oscuro, lo que hacía que inevitablemente, una se fijara en sus preciosos ojos azules del color del mar. En la tele se veía que era un hombre guapo, pero la realidad era aún mejor.

“Señor presidente, le presento a Meredith Grey.”

Antes de que ella pudiera acercarse, el ya, en dos zancadas, había llegado hasta donde estaba ella y le estaba dando la mano.

“Es un placer tenerte aquí Meredith…ven, siéntate.” Y la acompañó hasta el sofá, Richard se sentó en otro frente a ella, y el presidente en un sillón en el centro, entre ellos. “Así que vas a ser mi nueva secretaria…Richard, te dije que no hacía falta que me trajeras a la más guapa de todas, pero gracias.”
“Señor presidente…” Richard le habló en tono recriminatorio. Meredith enseguida supo, cuando el presidente le miró medio avergonzado, que esos dos eran como padre e hijo.
“Era una broma señorita Grey…¿Puedo llamarte Meredith? Es que eso de señorita Grey es para las personas mayores como este carcamal, pero nosotros somos jóvenes, ¿verdad?”
“Si, si…claro…señor presidente.”
“Meredith es hija de Ellis Grey…señor presidente.”
“Richard, no soy estúpido…se quien es, y aunque no te lo creas, me leo todos y cada uno de los informes que me pasas cada noche.”
“¿Conoce a mi madre?”
“Quien no…soy un gran admirador suyo…si se lo hubiera propuesto…”
“Podría haber sido la primera mujer presidente los Estados Unidos, lo sé señor…pero no le de ideas…”
“Si mejor que no…porque es capaz de echarme de aquí, verdad?”
“Si, creo que si…”
“Me gusta Richard…sabía que podía confiar en ti.”
“Tengo una reunión con el Jefe del Estado Mayor, así que si me disculpan…le pasaré el informe cuando acabe señor”
“Gracias Richard.”

Meredith miró a Richard asustada. ¿Cómo es que se iba a una reunión y la dejaba allí sóla? ¿Se había vuelto loco? ¿De qué iba a hablar con el presidente? ¿Del tiempo, de economía, del Dow Jones…cuando los únicos temas que su cabeza asociaba con ese hombre eran temas sexuales? ¿Todos los presidentes eran así de guapos o es la erótica del poder lo que los hace atractivos?
Pero Richard se dio cuenta de los ojos asustadizos y suplicantes de Meredith antes de marcharse.

“Meredith, mi ayudante estará esperándote ahí fuera para poner todas tus cosas en orden. Te dará una vuelta por aquí, y podrás marcharte a casa. Nos vemos mañana a las 7…de la mañana.”

Meredith tragó saliva cuando oyó “las 7 de la mañana”. ¿Pero se había vuelto loco? A esa hora las carreteras aún no estaban puestas. ¿Se le había acabado su vida social? Las 7 de la mañana…eso era inhumano. ¿Esta gente tenía sindicato? Porque estaba dispuesta a quejarse en cuanto tuviera oportunidad.

“Lo sé…lo de las 7 de la mañana es horrible…no sé quien puso ese horario, pero deberían condenarle a cadena perpetua.”
El presidente se levantó y caminó por el despacho oval con las manos en los bolsillos. Meredith no sabía si se tenía que levantar, si tenía que seguirlo, si tenía que quedarse sentada…así que optó por lo último. El presidente observó el jardín por los ventanales, mientras seguía hablando.

“A partir de mañana, serás mi sombra. Organizarás toda mi agenda, mis comidas, mis reuniones…en definitiva, toda mi vida. Cuando yo viajo…tu viajas conmigo. Tengo un ayudante personal, pero el anterior se tuvo que marchar y ahora estamos buscando a otro. Cuando lo tengamos, trabajarás codo a codo con él. Sé que esto no te va a gustar, pero para nosotros los fines de semana no suelen existir…”
“Lo comprendo señor presidente…”
“Bien…porque esto de ser presidente…está muy bien, pero no es fácil.”
“Me lo imagino señor.”
“Ya…bueno, háblame de ti…” Había dejado de mirar al jardín, y de nuevo, rodeando su mesa, se había sentado sobre ella, mientras miraba fijamente a su nueva secretaria.
“Pues…¿qué quiere saber?”
“En realidad lo sé todo…está aquí –y le sañaló un par de folios que estaban sobre su mesa- “se que fuiste a Georgetown…en realidad aún vas…y que te faltan tres asignaturas para acabar derecho. A mi eso no me interesa…¿me votaste?”
“Perdone…”
“Vamos…no me voy a enfadar…no me importa si votaste al imbécil de Burke…no entiendo por que una chica inteligente como tu haría eso…pero no te voy a juzgar.”
“Señor presidente…el voto es secreto.”
“Le votaste a él, verdad?”
“No…”
“¿Me votaste a mi?”
“No…señor presidente…esto es…embarazoso…-Meredith cerró los ojos, pidiéndole al cielo desaparecer tras lo que iba a decir- no fui a votar.”
“¿Cómo que no fuiste a votar? El derecho al voto es algo…”
“Si…no necesito que me eche el mismo discurso que me echó mi madre cuando se enteró…digamos que no estaba en condiciones aquel día de votar ni por usted ni por nadie.”
“¿Estabas enferma?”
“Mmm…no exactamente…de verdad, es esto necesario?”
“Vale…cambiemos de tema…grupo de música favorito.”

Ahora Meredith ya no sabía si se estaba cachondeando de ella, o allí había alguna cámara oculta, o el servicio secreto tenía especialistas que detectaban a terroristas según su grupo de música favorito. Esto comenzaba a resultar embarazoso. ¿También le iba a preguntar por el color de la ropa interior? Aunque eso era algo que a ella si que le gustaría saber de él…porque si, definitivamente ese hombre tenía un culo perfecto.

“Meredith…no tengo todo el día…”
“Ah…grupo de música…si…claro...”

Pero la puerta se abrió y un hombre alto, que Meredith dedujo que era de la misma edad que el presidente apareció en el despacho oval.

“Perdone señor presidente…”
“Pasa Mark…te presento a Meredith, mi nueva secretaria.”
“Ah…hola Meredith, soy Mark Sloan –Meredith se levantó y ambos se dieron la mano- Richard me ha enviado para arreglar lo tuyo…soy su ayudante.”
“Ah claro…encantada…”
“Pero puedo volver en otro momento señor presidente.”
“No, no…da igual...nos vemos mañana Meredith. Ya sabes…a las 7…”
“De la mañana…no se me olvida señor. Buenos días…”

Sin saber por qué, Meredith se sonrojó cuando el presidente se despidió de ella diciéndole adios con la mano, como si fuera una adolescente con las hormonas revolucionadas.

“No es el hombre…es el puesto…es la erótica del poder Meredith…no seas boba…”

Pero Meredith no sabía que el presidente Shepherd estaba como otro adolescente. No iba a dejar escapar a una chica como ella. Quería saber más de ella, y si tenía que movilizar a todo el FBI, a la CIA y al Pentágono iba a hacerlo. Esos ojos verdes, sólo iban a mirarle a él, y a nadie más. Su reto para este año no era la mejora de la educación, ni la nueva ley de financiación…su reto era tener una cita con Meredith Grey. Y ni el Congreso ni el Senado iban a impedírselo.
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palo.ma.96
Posted: 11 Feb 2010, 19:54
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Me encanta este fic! Y lo rápido que actualizas!!!
Adolescentes..hormonas revolucionadas...no sé de que me suena lol.gif
En fin, son adorables y espero que se conozcan más.
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juu19
Posted: 11 Feb 2010, 19:59
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Ay, no me alcanzan las palabras para decir lo mucho que me encanta este fic ojitos.gif ojitos.gif

Espero el próximo capitulo pronto, porque estoy enganchadisima y muy ansiosa!! besitin.gif Marta!
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Mafis
  Posted: 11 Feb 2010, 20:04
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Mala mujer, ahora por tu culpa.... Me duelen las mejillas de la sonrisa permanente con la que me dejaste

hug1.gif

Siguelo pronto!!! besitin.gif
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Rach Beth
Posted: 11 Feb 2010, 20:23
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Ella vale MÁS!
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Ahhhh, por Dios... lo leo y me da algo cada vez que me lo imagino xDDDD
Cuando empiecen los asuntos turbios de poder... me moriré francis.gif francis.gif

Marta for president!! besitin.gif
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Khisanth
Posted: 11 Feb 2010, 22:03
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Uy como me mola este presidenteeee mf_dribble.gif mf_dribble.gif mf_dribble.gif mf_dribble.gif
Asi me gusta!, Meredith se le ha metido entre cejo y cejo!


Quiero mas!!!!!! besitin.gif
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ANAINGE
Posted: 11 Feb 2010, 22:55
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Aita, beti nire bihotzean
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Sabes que el planteamiento me entusiasma wink2.gif y me da igual que se trate de la erótica del poder o la erótica de lo erótica, tú a lo tuyo... wink2.gif
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merder_85
Posted: 11 Feb 2010, 23:44
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Si, yo otra vez laugh.gif
Vamos a ver como es el primer día de trabajo de Meredith, como conoce a las que se convertirán en sus amigas y como el presidente da un paso más.
El capítulo lo he estructurado de una forma diferente, no os asusteis smile.gif


Capítulo 2

6:43 A.M.

Llovía. A cántaros. Eso no era lluvia. Era el diluvio universal. Y no sólo eso. También hacia viento. El maldito taxi la había dejado en la calle, y había tenido que recorrer andando todo el camino hasta la puerta de entrada al Ala Oeste. Y el puñetero viento no la había dejado abrir el paraguas. Y estaba empapada. Desde el pelo hasta la punta de los pies. El primer día de trabajo no estaba empezando nada bien.


6:52 A.M.

Su despacho. Sonaba raro. Su despacho. Pero bueno, es que era suyo. Así de claro. Aún tenía ocho minutos. Y en ese lapso de tiempo tenía que sacar su nueva libreta para tomar notas que se había comprado la nota anterior, ir al cuarto de baño y arreglar el desastre en el que se había convertido su pelo, preparar un café para ella, otro para el presidente…mierda, mierda, mierda, hasta llevaba los pies empapados. Y no había desayunado absolutamente nada porque se le había hecho tarde y joder…las 6:59 A.M.


7:02 A.M.

“Buenos días Meredith, bonito día, verdad? Me encanta la lluvia” Por supuesto, el presidente no se había dado cuenta del aspecto que presentaba su secretaría en ese momento, así que siguió hablando. “Me encanta el olor de la lluvia, ese olor a humedad, a tierra mojada…es…refrescante.”
“Si, señor…”

Y por fin alzó la vista y vio a su secretaria junto a su escritorio, con el pelo empapado y pegado a la cara y con cara de pocos amigos. Y por más que lo intentó, una gran carcajada salió de su garganta. Estaba aún más bonita que ayer. Esa mujer se había propuesto volverlo completamente loco. ¿No sería una espía? ¿Seguro que Richard la había investigado bien? ¿Y si la habían envíado los rusos para enloquecerlo? No, no…los rusos ya no eran los malos, estábamos en el 2010.

“Señor presidente…en serio…lo siento pero no tengo el dia para…”
“Jajaja…si…perdona…es que…olvídalo…¿puedo decirte algo?”
“¿Para qué me pide permiso si lo va a hacer de todas formas?”
“Cierto…te sienta bien…el pelo así.”

Y Meredith iba a contestar, pero Richard Webber, Owen Hunt, Mark Sloan, y el resto del equipo irrumpieron en el despacho como si aquello fuera su propia casa.


7:33 A.M.

“Señor, finalmente hemos cambiado el párrafo 27 por el 25.”
“Owen…no se cual es el párrafo 27 y por supuesto tampoco sé cual es el 25.”
“No se preocupe señor…Alex se va a encargar de modificarlo todo esta mañana y lo tendrá en su mesa a la hora de comer.”
“Gracias Owen, Miranda…vas a soltarles hoy lo de la reforma para educación?”
“Si, señor…en la rueda de prensa, ya sabe, tantearé el terreno…a ver que opinan…”
“Bien, bien…pues si eso es todo…nos vemos luego.”
Todos comenzaron a abandonar el despacho oval, uno por uno, hasta que Meredith volvió a quedarse a sólas con el presidente.
“Señor presidente…tiene una reunión con el embajador francés en quince minutos, luego media hora libre, Mark y Owen, lo esperan en el Salón Mural a las 9:00 para una reunión con los transportistas y…”
“Meredith…respira…y…te voy a dar un consejo.”
“Si señor…”
“Ahí, tienes un armario, puedes traer tus cosas…bueno, te recomiendo que siempre tengas aquí ropa…tu hazme caso.”
“Lo tendré en cuenta señor presidente.”
“Y necesito que me hagas otro favor.”
“Dígame señor”
“En realidad son dos…el primero es que dentro de media hora, mientras esté reunido con el embajador francés, entres al despacho y me digas que Richard Webber me necesita urgentemente…y lo segundo…es que te relajes…y te tranquilices…sólo es el primer día.”
Y le puso la mano en el hombro, muy suavemente, mientras le sonreía, como muestra de confianza. Bueno, si había algo que tenía claro el señor presidente era que quería ganarse la confianza de esa chica.


12:35 P.M.

Al fin, 30 minutos de tranquilidad. El presidente estaba almorzando con Richard en su despacho, y ella había conseguido una ensalada, un sándwich y una bebida energética. Si, necesitaba recuperar fuerzas, el día aun no se había acabado. Así que allí estaba sóla, en su mesa, comiendo. Pero iba a ser por poco tiempo. La chica asiática y la rubia entraron con bandejas de comida preparada idénticas a las de ella, cogieron dos sillas, y se sentaron frente a su escritorio.

“Así que eres la nueva…yo soy Cristina” dijo la asiática, recogiéndose su espesa melena ondulada en una coleta.
“Y yo soy Izzie…Meredith, no?”
“Si…encantada de conoceros…¿sois secretarias?”
“Si…yo soy la secretaria de Mark y Cristina la secretaria de Owen.”
“Ah…genial…aquí todo es…”
“Dilo…raro…y si…están todos locos…y no…no dejes que te envuelvan en su locura.” Cristina comía con ansia, como si no fuera a probar bocado en toda su vida. Meredith estaba empezando a asustarse de nuevo. “No, no me mires así…pero en cualquier momento mi busca sonará porque el imbécil de Owen necesita que le busque al congresista de turno para que venga aquí a discutir sobre alguna ley estúpida que se le habrá ocurrido mientras escribía el párrafo 128 del borrador sobre el proyecto de ley número 14875…voy a cortar con él.”
“Oh…sales con él?” Ahora Meredith empezaba a comprender el por qué de la discusión del dia anterior.
“Se acuestan…no salen juntos.” contestó Izzie.
“Oh…perdona…pero eso no es lo que tu haces con Alex?”
“Te equivocas…ya no lo hago…ayer decidí que se acabó. Mi polvo de anoche…fue el último que ese cabrón y yo compartimos. Mis piernas, están cerradas para ese imbécil.”
“Espera…esto ya lo he oído yo antes…ah si…la semana pasada.”
“Vaya…oye, y vosotras salís por ahí…a tomaros una copas o algo?”
Meredith empezaba a pensar que esta gente ni siquiera iba a sus casas a dormir. Que se tumbaban en el sofá y pasaban la noche en la Casablanca.


16:45 P.M.

Se suponía que dentro de dos horas y 15 minutos, su jornada laboral, habría terminado. Cristina le había dicho que hoy estaba siendo un día tranquilo, y Meredith rezó todo lo que supo durante el resto de la jornada para que aquello siguiera así.
El presidente sólo tenía dos reuniones más aquella tarde, y tras la última, se reuniría con él y con Richard para programar la agenda del día siguiente. Ya estaba pensando en su casa, en una cena calentita, en sentarse en el sofa con su manta a ver la tele, y a olvidarse del líder del mundo libre. Necesitaba dejar de pensar en él. Necesitaba dejar de pensar en Derek. Vaya, era la primera vez que lo llamaba por su nombre, aunque fuera dentro de su cabeza.


17:58 P.M.

“Meredith…hola…”
“Hola Cristina…oye, aún no entiendo mucho este teléfono, como tengo que…?”
“Tener varias líneas abiertas…a todas nos pasó…dale justo aquí…”
“Oh…gracias…muchas gracias”
“Oye, Izzie y yo iremos a tomar una copa, vamos a salir temprano, te apetece?”
“Si, claro…sería genial.”
“Ya pensábamos que éramos mujeres sin vida social, verdad? Pues no te asustes. Te esperamos en el vestíbulo.”
“Si, claro, allí estaré.”
A la mierda el plan de cena, mantita y peli. Iba a empaparse de nuevo recorriendo medio Washington mientras intentaba socializarse con sus compañeras de trabajo. Ahora es cuando comprendía que el presidente tenía razón: necesitaba tener ropa en ese dichoso armario. Lo apuntó en su bloc. Sería lo primero que haría en cuanto llegara a casa. Y también necesitaba otra cosa. Ir de compras. Pero eso iba a estar más complicado. Tal vez…el sábado.


19:07 P.M.

“Y eso es todo Meredith…creo que no nos dejamos nada. ¿Te has aclarado ya con el teléfono?”
“Si señor presidente…Cristina me ayudó. Ya lo tengo todo bajo control…o al menos casi todo.”
“Pues ya puedes irte a casa Meredith…”
El presidente se levantó, y acompañó a Meredith hasta la puerta del despacho.
“¿Qué tal el primer día?”
“Bien…un poco confusa…pero me adaptaré.”
“Lo sé…ah…y mañana no va a llover.”
“¿Y usted como lo sabe?”
“No pienso revelar mis fuentes. Hasta mañana Meredith.”
“Hasta mañana señor presidente.”
Meredith se despidió también de Richard y Mark, que estaban allí junto al presidente, y se marchó.


El presidente esperó a que se hubiera ido, para cerrar todas y cada una de las puertas del despacho oval, sentarse junto Richard y Mark y exponerles algo a lo que llevaba dándole vueltas durante dos días.
“Richard, Mark…vosotros dos sois mis mejores amigos…y necesito contaros algo.”
“Dispare señor presidente…”
“No os va a gustar…y sobre todo tu Richard…vas a poner el grito en el cielo.”
“Bueno señor, si no me lo cuenta no podrá ver si voy a poner el grito en el cielo o no”
Se aflojó el nudo de la corbata, y respiró.
“He conocido a alguien, y me gusta…me gusta mucho…y…quiero salir con ella.”



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