he vuelto!

No se que os parecera este capitulo la verdad... pero espero como siempre que os entretenga
CAPITULO 45Se encontraban en el mes de diciembre. Raramente nevaba en Seattle, pero cuando lo hacía, se dejaba notar, interrumpiendo las clases a los escolares, y provocando numerosos atascos en las carreteras para desesperación de sus habitantes. La nueva casa, ya iba cogiendo forma, y aunque aun faltaban meses para que se la dieran, eran numerosos días los que tanto Meredith como Derek se acercaban para ver los avances.
En quince días, se acercarían las navidades, y una profunda tristeza asolaba a Derek. Y es que, aunque éstas serían las primeras navidades con su familia, serían las primeras en las que no las compartiría con sus hermanas y mucho menos con su padre, al que echaba mucho de menos. Y para que engañar, también echaba de menos a su madre, pese no haberla perdonado por todo lo que había provocado…pero seguía siendo su madre.
Durante todo el día, Derek no paró en el hospital, salía de una intervención y al rato tenía otra, sumándole a esto cuando tenían una urgencia y tenía que estar ayudando en lo que podía. Meredith poco a poco se fue despegando de su puesto de trabajo, si bien seguiría llevando los casos del hospital, los haría desde su casa y solamente acudiría a él cuando no hubiese más remedio. Pero por mucho que ella misma había dicho a todo el mundo que se estaba despegando del trabajo, no era así, sino todo lo contrario. Ella decía que en este tiempo, se notaba con más vitalidad, que ya cuando estuviere en el tercer trimestre no podría ni moverse, pero que ahora lo que quería era ser eficiente.
No paraba tampoco, en cuanto dejaba a Ella en el autobús, ella iba directamente a trabajar y se enfrascaba en interminables informes… Derek ya discutió con ella en su momento, pero siempre salía perdiendo, porque hacía caso omiso de lo que dijese, ya que si ella estaba bien, ¿por qué iba a estar en casa encerrada?
Tras estar toda la mañana en la oficina, decidió regresar antes a casa y así adecentar la casa, ya que aunque tenían una mujer que limpiaba todas las mañanas, no era suficiente para ella, Meredith era demasiado perfeccionista, y le gustaba repasar las cosas… quizás neuras que se habían aumentado con el embarazo.
Pese a mantenerse tranquila respecto a la compra de los muebles del bebé, no pudo evitarlo y ojeó unos cuantos catálogos que Derek tenía en la mesita de noche. No pudo evitar sonreír en cuanto se puso cómoda en el sofá, de cómo un hombre iba a recoger todos estos catálogos cuando siempre y por naturaleza han estado preocupados por otras cosas. Mientras los miraba, pensaba que había que comprar pocas cosas, que ya se pondría un dormitorio decente al bebé en la nueva casa, y que con una cuna no excesivamente grande para meterla en su dormitorio, y unas cuantas cosas más, estarían bien.
Se encaprichó de una cuna blanca. Le encantaba ese color, neutro que daba paz y tranquilidad a la habitación. Su casa sería entera blanca, con los muebles lo más claros posibles, ya que tanto a ella como a su marido les gustaba. Viendo las medidas y otras características, decidió que esa era la indicada doblando la esquina de la página para ir a encargarla.
Se levantó a por una pieza de fruta y una botella de agua, y comenzó a hacer sus ejercicios de yoga con su alfombrilla. Por pereza más que por horario, este año no se matriculó en las clases de yoga de su amigo George y ahora se arrepentía porque le sentaría muy bien con el embarazo. Así que ya cuando pudiese se matricularía y mientras tanto se guiaba con Dvds de yoga para embarazadas.
Así se pasó toda la tarde hasta que bajó a recoger a Ella a la parada del autobús. La pequeña bajó con su impermeable y sus botas a juego, sonriendo mientras llevaba su mochila al hombro. Ya estaba oscureciendo, así que rápidamente subieron a casa no sin antes parar por al menos siete charcos, en los que Ella se quedaba saltando sobre ellos.
Tras quitarle la ropa húmeda, hizo los deberes que a una niña de su edad le mandaban… colorear y contornear letras… pero sobre todo, intentar leer la cartilla de lectura para que fuera avanzando. Tener una hija de cuatro años suponía el no conocer el aburrimiento, y tras darle su baño y cena, la dejó que viese un rato los dibujos mientras Meredith recogía los trastos que la niña iba dejando por la casa.
……
Derek salió de su quinta intervención con unas inmensas ojeras, y aún le quedaba por revisar un post operatorio, y entregar los horarios de guardia del área de neurocirugía del mes que viene. Era de los momentos en los que agradecía el poder disponer en su consulta de una ducha, aunque diminuta, para poder quitarse todo el olor a hospital del día. Cogió una camisa y muda limpia que siempre tenía guardada para estos casos, y tras coger los horarios, se puso el jersey, cogió su abrigo y maletín, y fue a chequear al paciente.
Para cuando ya terminó con todas las tareas pendientes, se acordó de que tenía el móvil en silencio y allí encontró numerosas llamadas perdidas….La noche había caído sobre la ciudad, invitándole a llegar cuanto antes a su casa y estar con sus chicas. Justo en cuanto abrió la puerta de su casa, Ella salió disparada del sofá y se tiró sobre su padre, mientras que Meredith aprovechó para apagar ya la tele y dar por finalizada la jornada de la pequeña.
“Hola papiiiii”
“Hola renacuaja, mira lo que te he traído” sacando un osito de peluche con una bata blanca
“Alaaa es super bonitoo

graciasss” dándole un sonoro beso en la mejilla. “Mami mami ¿mami?”
“Estoy aquí cielo” se oyó a lo lejos
“Mira mami, mira lo que me ha traído papi”
“¡Anda, que bonito! Tenemos que ponerle un nombre”
“Shi…”
“Ya mañana le buscamos uno, porque ahora yo se de una que se tiene que ir a la cama…”
“Pero quiero estar con papi…”
“Ella, papi se va a la cama ya, todos tenemos sueño” acurrucándola
“¿Y el bebé?”
“Claro, tu hermanito tiene sueño también, y necesita dormir…”
“Quiero jugar con él… ¿Cuándo vendrá?”
“Dentro de poco… ya verás que rápido pasa el tiempo…”
“Vale…” cerrando los ojos poco a poco
“Buenas noches cielo”
“Hasta mañana mami” medio adormilada…
……
“Ni me has saludado…” echando la cabeza atrás en el sofá en busca de su mirada
“Estaba acostando a la niña…. Hola” agachándose y dándole un beso “¿Qué tal el día?
“Agotador… no puedo con mi cuerpo…”
“A ver, déjame” separándole un poco mientras masajeaba sus cervicales… “¿Mejor?”
“Uff si… mucho mejor…me encantan tus manos Mer…”
“Me alegro que te calme, además ya era hora de que te diera cariño ¿no?”
“Uyyyy ahí ahí, si… pero me gustan otras clases de cariño…”
“¿Cómo cuales?”
“Como esto…” tirando de su brazo y haciendo que se sentara sobre él
“Entiendo… ¿mejor?”
“Mucho mejor” agarrando su cara con las manos mientras le daba un profundo y eterno beso…
“Derek, ¿te ocurre algo? Te veo preocupado” acariciándole la mejilla…
“No es nada…anda, vamos a la cama, que estoy reventado…”
“Si…” se quedó sentada un rato antes de seguir a su marido hasta el dormitorio, sabía que Derek estaba preocupado, pero quería saber el por qué y ella lo iba a averiguar…