no estoy nada contenta con este capítulo, me ha quedado mas soso de lo que esperaba, pero bueno, espero que os guste.
Ya llega el sábado y Derek ira a casa de Mer a hacer de jardinero, ¿qué pasará?
Capítulo 4 -
crushcrushcrush [PARAMORE]Cristina Yang sólo llevaba dos días en el instituto pero parecia que ella y Meredith se conocían de toda la vida. Cristina no tenia ningun interés en conocer gente nueva. Estaba en Seattle porque no tenia mas remedio. Solo tenia que pasar dos años alli, y en cuanto se graduara se largaria a Stanford. Ni chicos, ni lios, ni amigas…nada. Estudiar y tratar de hacer su estancia en esa húmeda ciudad lo menos duradera posible. Pero ella y Meredith conectaron al instante. No sabia por que, pero le mosqueaba que fuera tan normal en ese antro de hijos de millonarios donde el único interés que tenían las chicas era copiar los modelitos a Victoria Beckam o intentar conseguir los vaqueros de Katie Holmes. Katie Holmes…ella ni siquiera sabía quien era esa, mucho menos iba a querer sus pantalones.
En sólo 48 horas, Meredith le había prestado todos sus apuntes para que pudiera ponerse al dia e Izzie le habia puesto al dia tambien, pero sobre la gente, que según ella era aun mas importante. Y eso es lo que estaban haciendo esa mañana, mientras almorzaban bajo un sol que de vez en cuando se escondía tras las nubes. Addison, Violet y Naomi, estaban tumbadas sobre una mesa, intentando aprovechar esos ultimos rayos de sol que aun les brindaba el mes de Septiembre, y alrededor de ellas, en el césped unas cinco animadoras, las imitaban.
C: asi que a aquellas de alli –Cristina señaló con la cabeza a “Las tres arpías” y toda su corte- no tengo que dirigirles la palabra
M: no es que no tengas que dirigírsela. Es que ellas no te la van a dirigir a ti…ya sabes, somos bichos raros por ser normales y no unos maniquís como ellas.
C: pero tu si eres amiga de ellas
I: no, no, no…no me meto con ellas que es distinto…todas las animadoras no son iguales ni todas tienen un cerebro de mosquito. Yo solo quiero ser animadora…mi madre lo fue y a mi me hacia mucha ilusion. Yo vivo mi vida sin meterme en sus vidas y ellas no se meten en la mia, es fácil.
C: y esos? –Cristina señaló con el dedo a unos cuantos chicos con el pelo desordenado y sus caras pegadas a las pantallas de sus portátiles
I: ahh, son inofensivos…ya sabes, solo les preocupa la infórmatica
G: y ahí es donde entro yo
I: no George…tu te comunicas con la gente, ellos no.
M: luego tenemos a los deportistas…esos solo te hablan cuando quieren ligar contigo
I: Mer…Finn te esta mirando…-dijo Izzie con voz cantarina
M: lo ves?...te miran y te hablan cuando quieren ligar. No intentes mantener una conversación inteligente con ellos…es como hablar con una pared…bueno, menos Alex…el si tiene cerebro
C: a que juegas tu?
A: bueno…yo no juego exactamente
M: todos los años hace las pruebas para el equipo de baloncesto…pero este año lo va a conseguir
I: en serio Alex…es tu año, tengo un presentimiento
A: llevas teniendo un presentimiento desde 8º
I: pero este año lo siento mas fuerte que nunca…uuff, no…puedo hacerme la muerta?
M: que pasa?
Izzie movio la cabeza hacia la puerta principal. Mark acababa de salir con su bandeja seguido de Derek.
I: eso es lo que pasa
M: Mark?...que pasa con el?
I: lleva un par de dias intentando ligar conmigo o algo asi…porque si esa es su forma de ligar no entiendo como tiene tanto éxito
C: mmm…esta bueno…y viene hacia aquí
I: decidle que no estoy…-Izzie trató de esconder la cabeza tras el ordenador de George- decidle que he muerto, que me he evaporado, que me he desintegrado
Mk: Hola Izzie –pero Mark ni siquiera se paró. Pasó de largo y siguió andando en busca de una mesa en la que sentarse
D: hola Meredith
M: hola Derek…
D: que no se te olvide lo del sábado
M: no…no se me olvida
Derek corrió hasta alcanzar a Mark, no sin antes volver la cabeza disimuladamente para volver a mirarla.
D: ves como era verdad? Te dije que habíamos quedado
Mk: te lo vuelvo a repetir…ser su jardinero no equivale a una cita
I: ya se ha ido? –Izzie levantó la cabeza y oteó el horizonte disimuladamente
A: si…se ha largado
I: y sólo me dice hola?...despues de todo solo me dice “Hola Izzie”?
A: estará cambiando de táctica. Ahora usa la indiferencia
I: indiferencia es lo que siento yo hacia el…por cierto Mer…que vas a hacer tu el sábado con Derek Shepherd, si se puede saber claro?
A: solo va a arreglarle el jardín
G: ahora me vas a robar el jardinero?
M: tu jardin son los domingos…ademas, solo será un dia, y le voy a echar una mano.
C: a ese tio le gustas
M: a quien? ¿A Derek?...jajajajajaja
A: yo lo he pensado mas de una vez
I: oye…pues es mono
M: quereis parar?...como le voy a gustar?...Soy Meredith Grey…solo atraigo a petardos como Finn
C: pus te digo que le gustas…se le han iluminado los ojitos en cuanto le has dicho hola
M: no digas tonterias
Una tonteria. Eso era lo que decía Meredith. Pero se pasó el resto del almuerzo mirando disimuladamente a la mesa donde Derek almorzaba con Mark, si alguien pasaba, ella se movia para poder ver mejor. Y un par de veces su mirada coincidió con la de Derek, y sin saber por qué ni como se puso colorada y agachó la cabeza. ¿Por qué lo miraba? Ni siquiera le gustaba. Jamás se había fijado en el. Sólo era el chico de la fila de atrás, que había ido durante mas de diez años a su clase pero con el que no habia tenido una conversación que durara mas de cinco minutos. Entonces…¿por qué lo siguió con la mirada cuando se levantó y entró de nuevo al edificio principal? Bueno, gustarle a alguien no estaba tan mal. Siempre que no fuera un cabeza cuadrada sin dos dedos de frente, y al menos sabia, que Derek no era de esos.
El sábado amaneció mas nublado de lo normal, parecía que eso de tomar el sol se había acabado. Era un dia oscuro. Triste. Pero para Derek no. Para Derek era el dia en que iba a arreglar el jardin de Meredith Grey. Se levantó temprano, desayunó, recogió el periódico, lo dejó en la mesa de la cocina y le escribió una nota a su madre para que no se preocupara cuando volviera de su guardia en el hospital. Volvió a su trabajo tras la muerte de su marido y ahora era la Jefa de enfermeras del Seattle Grace, la mano derecha de todos y cada uno de los cirujanos, trabajadora, competente, y lo que era mas difícil en ese mundo: respetada.
La temperatura había bajado considerablemente desde el dia anterior, por eso, a pesar de llevar una cazadora, el helor de la mañana golpeaba en la cara de Derek mientras se dirigía en su bici a casa de Meredith. Pero daba igual. Iba a casa de Meredith Grey. Dobló la esquina y fue disminuyendo el ritmo de su pedaleo, llegó al camino de gravilla que conducía hasta el garaje y dejo aparcada su bici en la puerta. Atravesó la puerta que separaba el jardín delantero del trasero y llamó a la puerta de la cocina. Y una Meredith Grey con un pijama tan pequeño que Derek no era capaz de adivinar como se lo había metido le abrió la puerta todavía un poco somnolienta.
M: ah…hola…pasa…si que hace frio…pasa, pasa. No te quedes ahí –Derek entró, sintiendo como las manos empezaban a sudarle y con la mirada fija en el culo de Meredith, del que el dichoso pijama tapaba mas bien poco, mientras ella cerraba la puerta- estaba desayunando…quieres algo? Café, tostadas, cereales, zumo…no me queda leche, pero hay tortitas
D: no…no…gracias…ya he desayunado
M: bueno, como quieras…pero siéntate, no te quedes ahí parado –Derek corrió la silla despacio, y se sentó, esta vez ya no miraba el culo, pero tampoco la estaba mirando a la cara. Esa pijama era un castigo para el. Todo el frio que había pasado de camino a su casa, ahora se había convertido en calor, un calor que le recorría cada parte de su cuerpo, y no tuvo mas remedio que quitarse la cazadora antes de que el sudor se hiciera mas evidente- es una pena que haga este dia…bueno, por donde vamos a empezar
D: pues…
”tu podrías empezar por ponerte algo de ropa”…por la parte de atrás…quitaremos todas las hojas secas…y…¿tienes cortcésped, no?
M: si…
D: bueno….despues yo pasara el cortacésped…y…me he fijado al entrar que tenias muchas flores secas…las quitaremos todas y…podrias plantar nuevas…algo de temporada
M: ah…y cuales se supone que son las flores de temporada?
D: pues básicamente algo que no se estropee con el frio, la lluvia y la humedad…iremos al centro comercial…bueno, iré yo, tu si no quieres, no tienes que venir
M: no…iré contigo…bueno –Meredith se levantó y recogió los platos, enseñandole de nuevo el culo a Derek que estaba a punto de enloquecer- voy a subir a cambiarme y empezamos…y si tienes hambre, coge lo que quieras
D: [I[“me parece una genial idea eso de que te pongas algo de ropa”[/I]…gracias…voy a preparar todo mientras tanto…te espero fuera
M: vale
Unos diez minutos mas tarde, Meredith apareció en el jardin, vestida con unos vaqueros, una camiseta y una fino jersey, para alivio de Derek. Pasaron casi toda la mañana recogiendo todas las hojas secas, las malas hierbas o las flores muertas, que eran la gran mayoría. Hablaron de las clases, de lo mal que les caia el profesor Marlow, y se rieron a carcajadas metiéndose con Addison y compañía, sobre todo cuando Meredith empezó a imitarla cada vez que entraba a clase, contoneando el culo y con la mirada de superioridad con la que llegaba cada mañana, como si ella fuera la dueña del mundo.
M: jajaja…de verdad, Derek, que hace un tio como Mark con ella? No es que Mark me caiga especialmente bien pero…se merece a alguien con un minimo de inteligencia
D: bueno…a Mark le pierden un par de tetas y un culo bonito…y está con ella…pero…bueno ya lo sabes
M: si…lo sabe todo el instituto menos ella…o no quiere saberlo
D: mira…Mark es un buen tio…se que no lo parece, pero lo es…el…bueno, ha pasado por muchas cosas…solo quiere divertirse
M: y tu? ¿Tu no quieres divertirte?
D: ¿Por qué dices eso?
M: nunca te he visto salir con chicas
D: ni yo a ti con chicos
M: yo he preguntado primero
D: y yo después
M: no hay nadie que me interese…
D: ni a mi
M: venga…alguien habrá…seguro que hay alguna chica por ahí que te hace tilín
D: si…y ni siquiera sabe que existo –Derek clavó sus ojos en los de Meredith, que esa vez le sostuvo la mirada y no agachó la cabeza- nunca me ha visto…y nunca me verá
M: haz que te vea…si ella merece la pena…
D: creeme, lo merece…es…es una chica especial, muy especial
M: y la conozco? ¿Es del instituto?
D: no…no…no la conoces
M: habla con ella…hazte su amigo. Averigua que le gusta, cual es su grupo de música favorito, su pelicula, su comida preferida…es fácil.
D: todo eso ya lo se…solo necesito que ella sepa que estoy ahí
M: pues entonces hazle saber que estás…no puedes esconderte toda la vida Derek…lánzate
D: no!...no puedo hacer eso…me dirá que no
M: eso no lo sabrás hasta que no se lo preguntes
D: y tu qué? ¿De verdad no hay nadie que te interese?
M: mmmm…no…bueno…tal vez…pero no
D: ¿Quién? –no tenia el mas minimo interés en saberlo, pero aun asi, quería continuar esa conversación como diera lugar. A veces, es más fácil contar las cosas a un desconocido, y hoy, ese desconocido era el- vamos, no se lo voy a decir a nadie
M: es una tonteria, ni siquiera me gusta…es…una tonteria, en serio…ademas, ni siquiera se si…-Meredith dejó de hablar cuando notó una gota de lluvia sobre su pelo- esta lloviendo…
D: si?...pues yo no…-ahora fue Derek el que comprobó que si, que estaba lloviendo- vale…tienes razón
M: vamos a recoger todo esto antes de que se moje…
Derek y Meredith empezaron a correr por todo el jardín para guardar las herramientas y el cortacésped, mientras la lluvia aumentaba su intensidad por segundos.
M: vamos!!! Corre!!!!! Métete en casa…
D: ven aquí –Derek la agarró con fuerza y la montó sobre su espalda
M: pero que haces? Jajajaja…Derek!
D: mira como esta todo de barro…seguro que esas zapatillas son nuevas…mejor si no las estropeamos, verdad?
M: estas loco
D:
“si…por ti”…crees que estoy loco? ¿En serio?
M: si!...estas loco!!!!
D: pues ahora verás –Derek empezó a correr por todo el jardín, con Meredith sobre su espalda, dejando que el agua de la lluvia empapara sus cuerpos por completo
M: vale, vale!!!! Jajaajaja…Derek…vamos a casa, antes de que pillemos una pulmonia
D: la lluvia es lo mejor para aclarar las ideas
M: si…pero prefiero aclararlas estando seca y caliente dentro de casa
Al fin, Derek corrió hacia el porche y dejó que Meredith se bajara de su espalda en la puerta de la cocina, mojada…pero sin barro. El se lo había llevado todo incrustado en sus zapatillas de deporte.
D: eh…creo que no debería pasar
M: quitate los zapatos…dámelos…y pasa…hay que secar toda esa ropa
Meredith desapareció y volvio a los cinco minutos con dos toallas, un albornoz y sin jersey, pero con la camiseta completamente pegada a su cuerpo, y Derek se percató de ese detalle. ¿Se había propuesto volverlo loco o que?
M: eh…no tengo ropa para ti…tendras que ponerte esto –Meredith le lanzó el albornoz- ven…aquí está el baño. Cámbiate y dame la ropa…la pondré a secar
D: pe…pero…
M: sin peros…adentro –Meredith lo empujó al baño y cerro la puerta, mientras ella subia a su cuarto a cambiarse.
Cuando bajó de nuevo se encontró a Derek sentado sobre la mesa de la cocina, con el albornoz sobre su cuerpo desnudo y sus delgadas piernas balanceándose en el aire.
M: ….jajajajajaja….
D: oye…no te rias….esto…esto es muy patético
M: no…estas muy mono….en serio…dame la ropa…la pondré a secar…-Ella ya se había secado, pero el pelo, aún húmedo caía sobre su espalda- creo que vamos a tener que dejar lo del centro comercial para otro día…podriamos ir en mi coche…pero…no tienes ropa
D: gracias por recordarmelo…
M: tienes hambre?…hay pizzas congeladas, y creo que en la despensa tiene que haber patatas fritas…
D: pizza y patatas fritas…como podria negarme?
Fueron al salón y allí comieron, intentaron ver la tele, pero enseguida comenzaron a charlar de nuevo y ninguno le prestaba atención a la película. Derek le pidió permiso a Meredith para cambiar al canal de deportes, y mientras el comprobaba los últimos resultados del baloncesto Meredith se dio cuenta de que sin saber por que tenia un poco de envidia de esa chica misteriosa de la que Derek estaba enamorado. No eran celos, sólo envidia, porque esa chica tenía mucha suerte de que un chico como el, estuviera perdidamente enamorado de ella. Derek no era como los demás. Su mirada despertaba ternura y se veía que tenia un gran corazón. No era presuntuoso, ni arrogante, ni presumido y lo mejor de todo: se podía mantener una conversación normal con el.
Poco a poco, los ojos de Meredith comenzaron a cerrarse, sus párpados le pesaban cada vez más. Su cabeza fue cayendo, hasta que encontró el hombro de Derek, y ahí, acurrucada junto a el, en el sofá, se quedó dormida. A Derek casi se le para el corazón cuando notó que sus cuerpos entraban en contacto. No se movió ni un milimetro. No hubiera podido aunque quisiera. Tenía que disfrutar de ese momento. Ella estaba ahí, junto a el. Todos sus sueños se habían hecho realidad de golpe. Y los sueños de Meredith…los sueños de Mereedith empezaban a cambiar, porque al cerrar los ojos lo único que veia eran los ojos azules de Derek, mirándola…ella quería ser esa chica, la chica de los sueños de Derek, pero lo que Merdith no sabía, es que ya lo era. Ella era la chica misteriosa.