Haciendo tactos rectales

Group: Internos
Posts: 33
Member No.: 20.456
Joined: 24-October 08

|
Esta nota se refiere al articulo de People y salio en un periodico local de Mexico.
Por fin, el amor
Por
Lisa Ingrassia (06-Nov-2008).- Diario Palabra Mexico
Después de pasar una jornada de 12 horas actuando en el set de Grey's Anatomy, Chyler Leigh no está del todo lista para relajarse.
En lugar de eso, esta ávida fan del programa de realidad Top Chef prepara comidas gourmet para su familia de cuatro, y luego le pide a su esposo, el actor Nathan West, que califique sus creaciones. Como juez, no se reprime.
Hubo una ocasión en la que Leigh intentó hacer pechugas de pollo con queso de cabra.
"Le puse espinacas al queso, y quedó granuloso", recuerda la actriz, de 26 años, con un escalofrío.
¿Qué tan mal le quedó?
West, de 30 años, alude a la frase de despedida de la competencia televisiva: "Casi tuvo que empacar sus cuchillos e irse".
Afortunadamente, Leigh ha ganado elogios entusiastas afuera de la cocina como Lexie, la estrafalaria media hermana de Meredith Grey, en el exitoso drama de la cadena ABC.
Con 12 años de experiencia en el mundo del espectáculo, Leigh finalmente encontró el éxito en Grey's..., su trabajo de actuación de más larga duración.
Hizo sus pininos en varios programas de televisión que no tuvieron éxito, entre ellos una participación en Los Practicantes, en el 2003, que terminó cuando la sacaron por recortes de presupuesto.
"La gente me estaba empezando a decir 'Leigh Mata Programas'", bromea. "Ésta es la primera vez que llego más allá de 13 episodios".
Ha habido bendiciones en el camino -el matrimonio con West, seguido de su hijo Noah, de 4 años, y su hija Taelyn, de 2- y no pocos baches.
"Han sido 26 largos años", comenta Leigh. "Pasé por un calvario".
Cuando tenía 8 años, los padres de Leigh, quienes administraban un negocio de pérdida de peso en Virginia Beach, se declararon en bancarrota; a los 12 años fue llevada a vivir a Miami por su madre, quien se reunió con su primer esposo.
La separación de sus padres llevó a un distanciamiento de seis años entre Leigh y su padre, y en 1999 ella y su madre se mudaron a Los Ángeles para que la joven pudiera iniciar una carrera como actriz.
Fue una decisión que, de acuerdo con Leigh, fue voluntaria, "aunque rápidamente me desilusioné. ¿Alguien podía decirme que no era lo suficientemente bonita o lo suficientemente buena? Lo odiaba. Solía llorar camino a las audiciones".
Sin embargo, a los 16 años, Leigh conoció a West en una prueba para una serie de televisión llamada Saving Graces.
Ambos consiguieron papeles y, después de compartir su primer beso en la pantalla, se enamoraron.
La serie fracasó, pero después de eso Leigh dejó su casa para irse a vivir con West.
Aun así, sentar cabeza no puso fin a sus problemas.
La pareja pasó por "una fascinación adolescente con las drogas y el alcohol", comenta Leigh, que se salió de control.
Con dinero ganado con trabajos de actuación, consumían "de todo menos LSD y cosas inyectadas", dice, incluyendo cocaína y mariguana.
"Los dos estábamos muy mal", dice mientras menea la cabeza. "(Las drogas) nos ponían en una sensación de realidad falsa, todo está bien, bárrelo debajo de la alfombra. Luego estás sobrio y piensas: 'No puedo vivir así. No quiero vivir sobrio porque entonces tendría que sentir algo de verdad'".
Añade West: "¿Qué haces cuando tienes 20 años y tienes miles de dólares en el bolsillo y no tienes algo en qué enfocarte? Estuvimos perdidos durante mucho tiempo".
El momento de la verdad llegó en el 2001.
A punto de la desnutrición porque casi no comía por su uso de drogas, Leigh además lidiaba con el síndrome de intestino irritable.
En el set de No es Otra Tonta Película Americana (Not Another Teen Movie), el director la apartó.
"Me dijo: 'Necesitas comer más; te ves demasiado flaca en la pantalla'. Fue despertar a la realidad", comenta.
"Cuando estás en un estilo de vida tan abstraído, olvidas cómo lo que haces puede afectar a tantas cosas. Lo que le hacíamos a nuestros cuerpos no era bueno. Había algo en nosotros que sabía que necesitábamos ayuda. Llegamos a un punto en el que pensamos: 'Las cosas probablemente no pueden empeorar más; necesitamos hacer algo'".
En esa época, un amigo los invitó a un servicio en una iglesia cristiana ecuménica. Asistieron y ahora lo ven como su primer paso hacia una vida sin drogas.
"Al principio, (la iglesia) fue algo duro de tragar", admite Leigh.
Sin embargo, al asistir con regularidad, "me di cuenta de que la vida consistía de mucho más", dice.
"Es como cuando se enciende la luz; no puedes volver a ver algo de la misma manera. Tomamos la decisión de dejar todo".
La pareja nunca buscó una rehabilitación profesional, pero sienten que su fe los ayudó en el camino.
"No diría que (nos recuperamos) de la noche a la mañana. Sabíamos lo que queríamos, y trabajamos duro para obtenerlo. Nos apoyamos mucho el uno al otro".
Leigh y West, quienes se casaron en el 2002 ante 30 amigos cercanos y familiares en Alaska, de donde West es oriundo, ahora llevan siete años de estar sobrios.
"Para cuando nos casamos, habíamos pasado por muchísimo y lo habíamos dejado atrás", dice Leigh, quien vive con su familia en Sherman Oaks, California.
"Estoy tan enamorada de mi familia, y estoy tan enamorada de mi esposo... Cuando pienso en todo lo que hemos vivido y el éxito de nuestros hijos, me enamoro de él todos los días".
Crear vínculos con otros miembros de la familia ha sido un proceso largo: aunque se ha reconciliado con su padre, Leigh no ha hablado con su propia madre desde hace más de cuatro años. Aún así, tiene la esperanza de que algún día se reconcilien.
"Como madre, siento lástima por ella porque sé lo mucho que amo a mis hijos", dice. "Y sé lo mucho que ella me ama a mí".
Sin embargo, todavía no está preparada para contactarla.
"Cuando esté lista, estaré lista", dice, encogiéndose de hombros.
Mientras tanto, Leigh se asegura de que el vínculo que comparte con West permanece muy sólido al programar citas nocturnas y equilibrar sus compromisos de trabajo para que Noah y Taelyn estén en primer lugar.
Por ahora, eso significa que Leigh, quien obtuvo su papel en Grey's... en el 2006, es el principal sostén de la familia.
"¿Cómo podríamos vernos si él estuviera haciendo un programa y yo estuviera haciendo un programa?", pregunta ella. "No es factible".
Mientras su esposa trabaja en Grey's..., West (cuya película más reciente fue el filme independiente Forever Strong) graba canciones como guitarrista principal de su grupo Silo.
Leigh atesora su tiempo como mamá: "Si llego a casa cuando ya se durmieron, me tiendo en la cama junto a ellos y me lleno de ellos".
Estos días, Leigh se encuentra en proceso de crear una vida que es lo opuesto a la existencia inestable que conoció cuando creció, al dedicarles los fines de semana a desayunos familiares con hot cakes y paseos a la playa.
Y aunque ya probó el verdadero éxito hollywoodense, la fiesta semanal que organiza con West para ver Grey's... con sus amigos es lo más cerca a la vida en la vía rápida que esta parrandera reformada planea llegar.
"Realmente creo que tengo lo que se me arrebató cuando era niña", dice. "Por primera vez en mi vida tengo alegría".
Traducción: Aron Covaliu
|