Bueno.. este fic lo iba a presentar en el Challenge Fanfic pero no me dio tiempo y he decidido subirlo aquí.
Es mi primer fic, y aunque no estoy muy contenta, es lo más decente que he sido capaz de hacer xD
Allá va:
Motivos
El sonoro rugido del agua llenando la bañera resonó en la oscuridad de la noche; era una de aquellas noches eternas, de aquellas poco agradables en que tenías tantas cosas en las que pensar, que tratar de dormir era una tortura contra la mente propia. El aroma que desprendían las burbujas de jabón y los tenues zarcillos de vapor inundaban toda la habitación,penetrando en la mente, haciendo posible aunque difícil evadirse de la realidad.
La débil luz de las lámparas brillaba suavemente iluminando los agradables y coloridos líquidos que chorreaban cual cascada.
Poco a poco, se fue metiendo en la bañera, y cuando ya no quedaba una parte de su cuerpo que no estuviese cubierta por el agua caliente y espumosa cerró los ojos y pensó en todo lo que había pasado meses antes, Meredith abortó, Alex fue herido, dispararon a Hunt, Percy y Reed murieron, y Cristina tuvo que salvarle la vida a Derek... demasiado para ellos. Demasiado para ella.
Se había planteado demasiadas veces el volver, pero ¿para qué? Alex ya le había dicho que no quería volver a estar con ella y los demás seguían con sus vidas. La única que no lo hacía era ella, en un lugar que no le importaba, con gente que le daba igual, pensando cada minuto que estarían haciendo ellos, que caso estarían atendiendo, si la echarían de menos.
Sin saber todavía por qué, salió de la bañera y fue hacia su habitación dejando tras de sí un rastro de agua por toda la casa, ella era experta en eso, en dejar su rastro.
Se vistió recordando todo los momentos que había pasado en Seattle, cogió las llaves de su coche y llego hasta él, se sentó y esperó unos minutos, debía estar segura de lo que iba a hacer. Lo intentó pero no encontró más razones para no ir y encontrarse con ellos.
Ya había amanecido cuando paró su coche frente a la casa de Meredith, en el viaje había pensado ir al hospital, pero sin saber por qué, optó por ir a la casa. Su casa, ella lo seguía viendo así. Allí había vivido los mejores momentos de su vida, había sido muy cruel irse de ese modo. Se sentó en el balancín de la entrada y pensó en lo que les diría al verlos, bueno, no se iba a complicar (no esta vez) así que esperaría para ver como se sucedían las cosas.
Mientras se balanceaba pensando en que excusa pondría al dia siguiente por no haber ido a trabajar, escucho un ruido dentro, se levantó y miró por la ventana y vio a Meredith con su pelo tan despeinado como siempre, con una camiseta llena de migas de galletas y unos pantalones más grandes que su talla. Era una estampa familiar, monótona pero placentera..
Se levantó del balancín y picó al timbre. Esperó unos segundos y vio como Meredith se acercaba a la puerta. Se quedaron a tan solo unos centímetros pero jamás se había sentido tan lejos de ella, ni en sus peores momentos.
-Hola Meredith.
-¿Izzie? ¿Qué haces aquí?
-Tan solo quería veros y saber como estáis, habéis pasado por mucho estos últimos meses.
-¿No me digas? Eso ya lo sé yo, Izzie. Lo que no sé es por que vienes ahora.
-¿Y qué querías que hiciese? ¿Qué me quedase allí? ¿Sabiendo que Alex fue herido, que tú sufriste un aborto? No, no soy así. He venido por vosotros. Quería saber como estabais...
-Te fuiste, volviste y te marchaste de nuevo y ahora vuelves otra vez... no sé Izzie, es raro. Sobretodo cuando somos nosotros los que te tenemos que llamar...
-¿Podemos hablar dentro mejor?
Izzie entró sin esperar la contestación y fue hacia la cocina, nada había cambiado, así que cogió una taza y se sirvió una café y puso otro para Meredith.
-Será mejor que no te quedes.- le dijo Meredith apoyada en el marco de la puerta, no miraba a Izzie, no podía.
-¿Qué?- Izzie ahora si que estaba perdida, primero Meredith le reprochaba todo lo que había hecho, y ahora le decía que no se quedase, eso si era raro.- ¿Quieres que me vaya?
-Puede que no entiendas lo que pasa, pero yo te lo voy a explicar IzzieY yo se lo que es querer morirse, se lo que es que te duela sonreír, se lo que es tratar de encajar en algún lado y no poder, se lo que es lastimarse por fuera para tratar de matar lo que llevas dentro. Por eso te pido que no quedes Izzie, no soportarás ver como todo ha cambiado, no podrás aceptar el hecho de que Alex haya vuelto a ser el que era antes de estar contigo, de que Cristina esté casada y finga ser despreocupada y feliz, de que Bailey no es la que era, no soportarás ver como me miento a mí misma día tras día. Y lo que seguro que no puedes aguantar es no poder ayudarnos, y nunca perderás la esperanza si nos ves cada día.
Estamos bien, cada uno con lo suyo, pero bien. Y tu no, y si los ves, no lo estarás.
Izzie miraba a Meredith sin saber que decir, así que se dedicó a hacer círculos en su café con la cuchara. Tras unos minutos de silencio en los que Izzie seguía jugando con su café y Meredith miraba con cierto nerviosismo como lo hacía, Izzie habló:
-¿Le has dicho a Derek lo del aborto?
-No, no le he dicho nada aún. Izzie... - esto último Meredith lo dijo mirando al suelo, intentando que comprendiese la razón de sus palabras.- Por favor...
-Será mejor que me vaya ya Meredith. Me alegro de haberte visto.-Izzie se levantó de la silla y dejó su café en la mesa- No les digas que he venido. Tal vez tengas razón y no este lista para estar aquí. Pero Meredith, díseloa Derek, también iba a ser su hijo, díselo de forma que no sienta que estuviste sola, que no sienta que no estuvo contigo, hazle creer que estas bien, aunque no sea así. Y cuidales, a todos.
-Esta bien. Gracias, y tranquila, no diré nada, mantendré en secreto tu fugaz visita.
-Ya, bien... Adios Meredith.
Izzie andó hacia a la puerta seguida de Meredith.
-Izzie, cuidaré de ellos, lo prometo, no te preocupes. Pero por favor, llámame, sigo estando aquí para ti.
-Lo sé. Y yo también, aunque no lo notes, sigo estando aquí. Te llamaré muy pronto.
Izzie y Meredith se dieron un largo abrazo de despedida... Izzie salió de la casa y fue hacia su coche.
Tal vez Meredith tenía razón y ese ya no era su sitio. Y aunque ella misma no fue capaz, Meredith si supo encontrar los motivos necesarios para que ella no volviese allí.
Esta genial, además es muy entrañable.